Cinnamon Rolls o Rollitos de Canela

Los Rollitos de Canela o Cinnamon Rolls fueron inventados en el año 1920 y no tenían la categoría de postre, sino que era considerado un pan dulce.

Actualmente estos rollitos son parte esencial de la repostería estadounidense y del norte de Europa, sobretodo para acompañar al café.

He visto muchas recetas en internet, libros de repostería, pero lo que me animó a hacerla fue este vídeo.

La receta está hecha muy parecida a como aparece en el video, exceptuando la mezcla de huevo y leche con la que se pincelan los rollitos antes de meterlos al horno y una pequeña variación en el relleno.

La receta es la siguiente:

Para la masa:

– 550 gr de harina

– 8,5 gr de levadura

– 70 gr de mantequilla derretida

– 210 ml de leche

– 2 huevos

– 1 pizca de sal

Para el relleno:

– 1/2 cucharada de canela

– 1/2 cucharada de cacao en polvo

– 200 gr de azúcar moreno

– 85 gr de mantequilla a temperatura ambiente

* En la receta del vídeo no ponen cacao pero ponen una cucharada entera de canela, yo hice mitad y mitad.

Para hacer la masa hay que mezclar todos los ingredientes que la componen con una batidora eléctrica a baja potencia durante unos 5 minutos.

Cuando la masa ya esté lista, espolvorear un poco de harina sobre una superficie limpia (encima de una mesa por ejemplo) y acabar de amasar con las manos. Espolvorear un poco de harina en el bol donde hemos mezclado la masa y dejar reposar dentro la masa tapada con un trapo durante una hora.

Pasada esa hora le quitamos con las manos el aire que habrá generado la masa y preparamos de nuevo con harina la superficie lisa. Esta vez con el rodillo estiraremos la masa hasta que nos quede aproximadamente a 0,5 cm de grosor (ir espolvoreando harina sobre la masa o la mesa si vemos que se nos queda pegada a la mesa o al rodillo).

Para preparar el relleno mezclamos con una cuchara todos los ingredientes hasta que nos quede una mezcla uniforme.

Repartimos la mezcla del rellenos sobre la masa intentando llegar a todos los rincones y una vez hemos terminado se comienza a enrollar desde una de las puntas hasta el final apretando bien para que no quede aire.

Una vez tenemos toda la masa enrollada con un cuchillo (yo lo hice con un cuchillo para cortar pan) la cortamos en trozos de unos 4-5 cm aproximadamente.

Colocamos los rollos sobre una bandeja de horno preparada con papel de hornear, dejando una separación prudencial entre ellos porque al llevar levadura aumentarán su tamaño.

Dejar reposar en la bandeja unos 15 minutos mientras se calienta el horno a 190º. Según el vídeo, antes de hornear se pincelan con una mezcla de huevo y leche, pero yo no lo hice.

Una vez esté el horno caliente los horneamos entre 12-15 minutos.

Cuando ya estén horneados los sacamos del horno, se dejan enfriar en la misma bandeja (con cuidado porque el azúcar se habrá derretido y quema bastante). Y ya estarán listos para comer. También se les puede añadir glasa, elaborada normalmente con leche y azúcar glass.

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Cinnamon Rolls o Rollitos de Canela

Alice’s Tea Cup

Nueva York. Ah, Nueva York. Muchos de los que participamos aquí, casi todos, nos conocimos en el Foro de Nueva York, preparando nuestro viaje a la Gran Manzana o soñando con regresar. Allí hay panaderías exquisitas y pastelerías no menos contundentes. Yo voy a hablar de una de mis preferidas.

Siempre me gustó Alicia. Me gustan sus juegos matemáticos, aunque no los entienda, su historia tan hermosa (ese hombre que le escribe cuentos a esa niña y que crea un personaje maravilloso llamado como ella). Alice’s Tea Cup, ahora, también ha editado un libro. Se titula “Alice’s Tea Cup: Delectable Recipes for Scones, Cakes, Sandwiches, and More from New York’s Most Whimsical Tea Spot“.

Alice’s Tea Cup tiene tres sucursales en la City. Tres capítulos. Yo visité dos de ellos. En uno, las camareras le ponían alitas a los niños y les llenaban la cabeza con purpurina. Luego los dejaban jugar. Sí: es un sitio al que se puede ir con niños pequeños y, sorprendentemente, no molestan. Quizá porque tienen espacio para jugar, quizá porque son considerados buenos clientes, como sus padres. Quizá porque están tan pendientes del mundo de Alicia, pintado en las paredes, como los adultos, que no les hace falta nada más. Oh, pero sí que hay más. Mucho más: una carta extensísima de tés y una carta no menos extensa de tartas y cupcakes. No es un sitio especialmente barato, que conste. Pero los camareros son amabilísimos (a mí uno de ellos me regaló un pastel de calabaza caliente, relleno de fresa, con chantilly, delicioso) y el lugar es todo lo tranquilo que uno quiera para tomar un té, observar a las parejas hablar, a los grupos de amigos eligiendo un pastelito de los cupcakes stands, escribir y disfrutar.

Carrot cupcake

Esa foto muestra, además de la libreta en la que yo escribía cuando caminaba casi sin rumbo por la ciudad, un carrot cupcake y un té de no cumpleaños que elegí por el nombre. Cómo no. Exquisito. Hay, además, menús de desayuno, para comer y para cenar, con platos vegetarianos, scones, gofres, ensaladas, hummus y sándwiches. Fue uno de los lugares que más me gustó de Nueva York.

La tarta que me comí en otro de los Alice’s Tea Cup de la ciudad era peor que los cupcakes, todo hay que decirlo: al menos, para mi gusto, estaba un pelín demasiado seca. No probé ninguna otra de las exquisiteces de la carta, tan profusamente decorada y bonita como el resto del local: cada uno de ellos es único. Aunque es una franquicia, no todos están decorados igual. Si queréis leer más comentarios, aquí están los de Trip Advisor y los de Google Maps.

Alice’s Tea Cup.

Chapter I
102 West 73rd Street
Abierto desde las 8:00 hasta las 20:00

Chapter II
156 East 64th Street
Abierto desde las 8:00 hasta las 20:00

Chapter III
220 East 81st Street
Abierto desde las 8:00 hasta las 20:00

Las tres primeras imágenes están tomadas de la red. Las dos últimas son mías, en distintos Alice’s Tea Cup.
Alice’s Tea Cup

Carrot Cupcakes

En la segunda receta que publico en el blog tengo que haceros una confesión….

Señores, ¡¡tengo un nuevo postre favorito!!

Si, tal y como lo habéis leído. Pensé que nunca habría nada que me gustase más que el chocolate, en cualquiera de sus formas, pero recientemente, lo he encontrado.

Se trata nada más y nada menos que del Carrot Cake. Llamémosle Carrot Cake, Carrot Bundt Cake, Carrot Cupcakes… como queráis, pero sea como sea, es mi nuevo dulce favorito.

La primera vez que lo hice, lo hice en forma de Layer Cake, y lo hice un poco a ciegas. Nunca había probado un pastel de zanahorias, y no estaba muy convencida de que me fuera a gustar. De hecho, lo hice para un evento en el que no me atreví a contarle a todo el mundo que se trataba de un pastel hecho a base de una hortaliza.

El resultado, un éxito absoluto. No sólo a mi me sorprendió tanto el sabor como la esponjosidad, sino que hasta el momento, mis comensales favoritos lo tienen situado en el “Number One” de los postres que les he hecho hasta ahora.

El origen del pastel de zanahoria se remonta a la Edad Media. En esta época, los endulzantes eran escasos y caros, en cambio, la zanahoria, que es una de las verduras con más azúcar, era muy fácil de encontrar. Debido a esto se usaba para elaborar postres dulces.

Su popularidad resurgió en el Reino Unido, tras el racionamiento de alimentos durante la II Guerra Mundial.

A principios de los años 60 comenzó a popularizarse en los Estados Unidos, tanto que finalmente se ha convertido en uno de los postres más típicos y significativos de la repostería americana.

En este caso, he decidido hacerlo en forma de cupcakes, y en vez de combinarlo con el clásico Cream Cheese Frosting, le he puesto Buttercream de chocolate, y de chocolate blanco.

El resultado, como ya comenté antes, ha sido espectacular. La esponjosidad, el sabor tan intenso que le da el especiado, y el toque crujiente de las nueces hacen que me permita la licencia de recomendaros, al 1000% que el Carrot Cake, en cualquiera de sus formas, entre en vuestras vidas lo antes posible!!!

La receta, en este caso, es de la magnífica (no hay adjetivos suficientes para describir a esta mujer) Bea Roque, del blog “El Rincón de Bea”. Ella lo hace en forma de bundt cake pero yo las transformo en Cupcakes. Había visto infinidad de recetas del Carrot Cake, pero el especiado del que hablaba antes fue lo que me convenció para usar la suya. Es simplemente perfecta. ¡Gracias Bea!

CARROT CUPCAKES (Receta para 20-22 cupcakes normales)

  • 250gr harina especial para bizcochos, bizcochona (tiene levadura incorporada, es fácil encontrarla en supermercados)
  • 1 cucharadita polvo de hornear (Yo uso Royal)
  • 2 cucharaditas de canela en polvo
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 175gr azúcar moreno (o 125gr de azúcar moreno y 50gr de azúcar blanca, si lo queremos un poco más dulce. De todas formas, la primera vez, siempre al pie de la letra, ya tendremos tiempo de variar.)
  • 175ml aceite de oliva suave
  • 3 huevos grandes
  • 300gr zanahoria rallada
  • 50gr nueces picadas (esta vez no tenía nueces y les puse avellanas americanas)

La preparación es muy fácil y rápida.

Precalentamos el horno a 160º y ponemos los papelitos de cupcakes en el molde.

Por un lado, mezclamos la harina, canela, nuez moscada, jengibre y polvo de hornear y tamizamos. Apartamos.

Por otra parte, batimos el aceite, huevos y azúcar

Incorporamos poco a poco, para que se vaya integrando bien la mezcla de ingredientes secos a los húmedos.

Una vez que esté bien mezclado, añadimos la zanahoria y las nueces, y movemos bien para que se reparta por igual.

Llenamos 2/3 de los moldes e introducimos en el horno unos 20 minutos.

Pinchamos con un palillo para asegurarnos que está bien hecho por dentro. Sacamos del horno y dejamos 5 minutos en el molde.

Sacamos del molde y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Una vez que está frío, pasamos a decorar.

La decoración la hice con dos frostings distintos, de chocolate y de chocolate blanco. Tenía un par de recetas de estos frostings pero todas me parecían demasiado dulces, con mucho sabor a azúcar glass, por eso, decidí hacerlo un poco a ojo, y la verdad es que el resultado me encantó.

BUTTERCREAM DE CHOCOLATE BLANCO

  • 200gr chocolate blanco
  • 125gr mantequilla a Tª ambiente
  • 125-150gr azúcar glas
  • 1 cucharadita de leche

En primer lugar, derretimos en el microondas el chocolate blanco. Para ello, lo hacemos en turnos de 30 segundos.

Ponemos 30 segundos, sacamos, y removemos, para que se distribuya el calor.

Lo normal es que tras el segundo turno, al ir removiendo se disuelve totalmente el chocolate.

Hay que hacerlo así porque el chocolate, si lo calentamos más tiempo, corremos el riesgo de que se queme, que lo hace mucho más rápido de lo que podemos imaginar.

Una vez derretido, vamos moviendo y aireandolo, con el fin de que se temple el chocolate. Lo dejamos reposar un poco que se termine de enfriar, porque si se nos queda caliente, derretirá a la mantequilla y se nos acabó el invento!!!

Ponemos la mantequilla en un bol y movemos para que se airee. Añadimos el chocolate blanco que ya no esta caliente y la leche, y mezclamos bien.

Poco a poco, vamos añadiendo el azúcar glas hasta que coja buena consistencia. Esto del azúcar glas es un poco a ojo, todo depende de tu gusto. Quizás sería mejor con más consistencia, pero para decorar con la espátula quedó muy bien, y con más sabor a chocolate blanco que si añadimos más mantequilla o más azúcar.

De forma opcional, podemos ponerle una cucharadita de extracto de vainilla, pero yo en esta ocasión no se la puse.

BUTTERCREAM DE CHOCOLATE

  • 150gr chocolate para fundir
  • 120gr mantequilla a Tª ambiente
  • 125gr azúcar glas
  • 25gr cacao en polvo

El proceso es exactamente el mismo que antes. Derretimos el chocolate de la misma forma que antes, en grupos de 30 segundos. Aquí quizás nos haga falta un tercer tiempo. Dejamos templar.

Ponemos la mantequilla en un bol, la movemos, y añadimos el chocolate.

Vamos añadiendo poco a poco el cacao en polvo, que oscurece la mezcla y le da más sabor a chocolate, y después el azúcar glas.

Repito lo mismo que antes, si quereis una consistencia más dura, añadir más azúcar. A mi me quedó muy bien para decorar con la espátula, y el sabor quedó buenísimo.

Para la decoración, usé sprinkles de circulitos de colores marca Vahiné para las de chocolate, y pepitas de chocolate y canela para las de chocolate blanco.

Como siempre, espero que os haya gustado y que nos contéis vuestra experiencia.

Un beso. Sara.

Carrot Cupcakes

Victoria Sponge Cake

Pocas recetas de dulce hay tan tradicionalmente inglesas como el Victoria Sponge Cake. En Inglaterra es un básico. Todas las amas de casa lo saben hacer, es la base para infinidad de tartas y preparados, casi todas las pastelerías lo sirven…

El nombre, que originariamente era simplemente Sponge Cake y no contenía relleno, toma su nombre de la reina Victoria, que gustaba de acompañar su té de media tarde con una porción de este jugoso pastel, eso sí, relleno de mermelada de frambuesas y nata. En el artículo de la Wikipedia referido a este manjar está explicado de forma más detallada, advirtiendo de que, a diferencia de otras tartas, ésta no lleva nada de cobertura ni frosting salvo una leve capa de azúcar en polvo:

The Victoria sponge cake was named after Queen Victoria, who favoured a slice of the sponge cake with her afternoon tea. It is often referred to simply as sponge cake, though it contains additional fat. A typical Victoria sponge consists of raspberry jam and whipped double cream or vanilla cream. The jam and cream are sandwiched between two sponge cakes; the top of the cake is not iced or decorated apart from a dusting of icing sugar“.

Una vez explicado lo que es un Victoria Sponge Cake y, sobre todo, lo que representa para los ingleses, vamos allá con la receta!

Victoria Sponge Cake (receta extraída del libro The Primrose Bakery Book)

Ingredientes:

– 210 gr. de harina bizcochona (self-raising, con levadura incorporada). Yo uso de la marca Harimsa. Aquí en Barcelona se encuentra en cualquier súper o gran superficie.

– 25 gr. de harina de maíz.

– 225 gr. de azúcar.

– 225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente, en textura pomada.

– 1 cucharadita (tsp) de polvo de hornear (Royal, Dr. Oetker,…).

– 1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla de buena calidad. Yo uso Nielsen&Massey

– 4 huevos tamaño L.

– 3 cucharadas (tbsp) de leche semidesnatada, a temperatura ambiente.

– Mermelada de fresas o frambuesas

– 200 ml. de nata para montar (35% materia grasa)

– Azúcar glas para decorar.

Preparación:

– Precalentamos el horno a 180º.

– Tamizamos las dos harinas y el polvo de hornear. Reservamos.

– Mezclamos la leche con la vainilla. Reservamos.

– Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una crema suave y esponjosa (unos 5 minutos con batidora de mano). Incorporamos los huevos ligeramente batidos uno a uno. Es decir, incorporamos un huevo, y batimos un minuto hasta que está completamente integrado. Incorporamos el siguiente, y el mismo procedimiento.

– Una vez incorporados los huevos, añadimos las harinas en tres veces, y la mezcla de leche en dos veces, alternándolas. Es decir, añadimos un tercio de las harinas > batimos ligeramente, sólo para integrar, NUNCA hay que batir demasiado > la mitad de la leche con vainilla > batimos levemente > otro tercio de las harinas > batimos levemente > lo que queda de leche con vainilla > batimos unos segundos > el tercio que nos queda de harinas > acabamos de integrar.

– Una vez tenemos la masa finalizada, tenemos dos opciones para realizar el layer cake (el pastel del capas). Repartimos la masa en dos moldes de 20 cm. con exactamente la misma cantidad, o (como hice yo), la volcamos en un solo molde de 23 cm. En dos moldes separados, el tiempo de cocción es de unos 25 minutos. Toda la masa en el molde de 23 cm. a mí se me horneó en unos 35 minutos. Aún así, id controlando. En cuanto insertéis un palillo en el centro y salga limpio, el bizcocho estará horneado.

– Lo sacamos del horno, lo dejamos enfríar 10 minutos en el mismo molde y luego lo volcamos sobre una rejilla para que acabe de atemperarse.

– Una vez frío, hay que rellenarlo. Se corta por la mitad con mucho cuidado y un cuchillo de sierra y se separan las capas. Si la capa superior os ha quedado abombada, podéis darle la vuelta y que pase a ser la parte inferior del pastel. Así, la capa superior de la tarta será la inferior del bizcocho, que esa sí os habrá quedado bien plana. Se rellena con mermelada de fresas o frambuesas, y se añade encima una capa generosa de nata montada (o buttercream de vainilla). En temporada, se puede añadir, además, una capa de láminas finas de fresas recién cortadas. Fuera de temporada, uso mermelada de la marca La Vieja Fábrica, de Morón de la Frontera (Sevilla), porque contiene fresas enteras que le dan una textura y un sabor deliciosos. Se tapa con la otra mitad del bizcocho.

Sólo queda decorar con azúcar glas…

… y a comer!

Lo que quede de la tarta se puede conservar en un tupper a temperatura ambiente un par de días, si habéis usado mermelada y buttercream. Si, por contra, habéis utilizado nata y/o fruta fresca, lo debéis conservar en el frigorífico.

¡Buen provecho!

Victoria Sponge Cake

Bizcocho básico: de limón, naranja o chocolate.

 

Mi primer post quiero que sea mi receta de bizcocho por ser mi primera receta y mi especialidad.

Un bizcocho casero de toda la vida, para comer solo o acompañado de chocolate, nata o mermelada. También como base de tarta. Lo puedes hacer de limón, de naranja o de chocolate.

En las fotos os muestro el bizcocho de limón.

Ingredientes:
3 huevos
1 yogur (y como medida su vaso) yo uso el de 125 gr de Danone natural desnatado
1 vaso de aceite (uso de oliva)
2 vasos de azúcar
3 vasos de harina
(se pueden poner 2 vasos de harina y 1 vaso de Nesquik para hacer un bizcocho de chocolate)
1 sobre de levadura (o si tienes levadura en polvo: 2 cucharaditas de café con colmo)
La ralladura de un limón (o de una naranja)
Un molde para bizcochos.
Un bol y unas varillas.

Comenzamos!
Se baten los 3 huevos con el yogur hasta que quede la masa bien mezclada (la paciencia es la clave del bizcocho)
Se agrega el aceite y se bate (se remueve muy bien)
Se agrega el azúcar y se bate (mézclalo bien)
Añade la harina con la levadura (y canela y cacao o Nesquik si quieres y se mezcla muy bien)
Añade por último la ralladura de un limón (yo el limón cojo uno grandote y lo rallo todo lo que puedo a más no poder, así tiene mucho sabor a limón)

Lo vertemos en el molde. Si el molde es de silicona, te recomiendo sacar la rejilla o bandeja del horno, poner el molde encima, verter la masa y meterlo todo al horno, porque si no el molde se dobla.

Yo, en vez de usar un molde grande, he hecho mini bizcochitos individuales de postre.

Ahora viene lo más importante:

El horno de cada uno es diferente, la verdad es que yo no le quito ojo al bizcocho. Hay que tener tiempo y paciencia para que salga rico rico.

Se precalienta el horno a 175 grados, y la bandeja se pone a una altura media, con el mando que calienta por arriba y por abajo.

Si tu horno sabes que no calienta bien, en vez de 175 pon 180 grados durante 35 minutos.

Si crees que calienta bien, lo siguiente:
Precalentado a 175 grados, mételo a 175 grados 30 minutos, échale un ojo y el mando del horno los ultimos 5 minutos lo puedes cambiar para que el calor salga solo por arriba (no todos los hornos lo tienen)

Antes de sacarlo se pincha con un tenedor y si sale limpio el bizcocho está listo (yo nunca he dejado un bizcocho más de 35 minutos. Y con estos tiempos de reloj yo no lo pincho).

Ahora ¡a comer!
Yo lo he decorado con un sirope de fresa de Royal. Uhmmmm.

Bizcocho básico: de limón, naranja o chocolate.

Red Velvet Cupcakes con frosting de vainilla

Cuidado que quemo!

Mi primera receta está recién salida del horno. La hice ayer domingo, un domingo lluvioso de aquellos que a mí me encanta pasarme metida en casa con el horno encendido haciendo un bizcocho, galletas o en este caso cupcakes.

La idea era hacer los famosísimos Red Velvet Cupcakes, pero al ser la primera vez que los hago no me han quedado todo lo rojo que deberían, pero de sabor han quedado buenísimos.

Sin más entretenimiento paso a desarrollar la receta (para 24 cupcakes) tomada de la receta de Red Velvet Bundt Cake de El rincón de Bea:

Para el bizcocho:
– 240 ml de aceite de oliva
– 240 ml de buttermilk
– 2 huevos
– 2 cucharadas de colorante rojo (yo le puse una)
– 1 cucharadita de vinagre blanco
– 1 cucharadita de extracto de vainilla
– 1 cucharadita de bicarbonato sódico
– 3/4 cucharadita de sal
– 40 gr de cacao puro en polvo
– 350 gr de harina todo uso (yo utilicé especial repostería)
– 250 gr de azúcar

Precalentar el horno a 175º.

Colocar los papelitos de las cupcakes en las bandejas especiales para ello.
Mezclar todos los ingredientes líquidos durante aproximadamente un minuto o hasta que todos ellos estén completamente unidos.

Tamizar la harina, la sal, el azúcar, el cacao y el bicarbonato y reservar.

Se añaden los ingredientes secos a los líquidos en tres veces, batiendo a velocidad baja.

Una vez esté toda la masa integrada, rellenar los papelitos hasta aproximadamente un poco más de la mitad.

Hornear las cupcakes durante 15 minutos. Pasado este tiempo insertar un palito en el centro de una cupcake si sale húmedo hornear durante tres minutos más y repetir la operación.

Cuando estén listos sacar del molde metálico y dejar enfriar sobre una rejilla para que no se humedezcan.

Para el frosting:

A mí no me gustan mucho las coberturas que se hacen solamente con mantequilla y descubrí por internet otra manera de hacerlo utilizando un poco de mantequilla y bastante queso crema (tipo Philadelphia)

– 185 gr mantequilla a temperatura ambiente
– 500 gr azúcar glass
– 2 cucharaditas de extracto de vainilla
– 250 gr queso crema a temperatura ambiente
– colorante blanco (opcional)

Batir todos los ingredientes hasta que estén totalmente integrados (en Kitchen Aid aproximadamente tres minutos).

Una vez tienes el frosting listo, colocar en una manga pastelera y decorar la cupcake.

Se puede dejar así o decorar con fruta, virutas de chocolate, de colores, etc. Yo utilicé virutas de chocolate.

Y listos para comer!

Red Velvet Cupcakes con frosting de vainilla

Chocolate cupcakes con Vainilla Buttercream from the Primrose Bakery

Para estrenarme en este nuevo blog, os voy a poner una receta especial. Y digo especial no por su dificultad o por su originalidad, sino por lo que la Primrose Bakery significa para muchos amantes de la repostería. Por eso, porque siempre hay que entrar por la puerta grande a los sitios, vamos con uno de los pilares básicos de esta amada pastelería londinense.

Pero antes de entrar en materia, para los que no la conozcais, aquí tenéis un poco de historia de la Primrose Bakery.

Esta pastelería, se creó gracias a dos amas de casa inglesas, Martha Swift y Lisa Thomas, que comenzaron a hornear cupcakes para fiestas infantiles en su barrio al norte de Londres, Primrose Hill. Cuando se dieron cuenta de las posibilidades que ofrecían estos pastelitos, pensaron que si estos pastelitos estaban de moda en Estados Unidos o en Australia, por qué no en el Reino Unido, y a partir de ahí se dedicaron a proveerse de todo tipo de decoraciones, ingredientes naturales, y todo lo necesario para poder producir cupcakes para todo tipo de eventos y fiestas.

Comenzaron horneando en casa y vendiendo a diferentes delicatessen locales, pero poco a poco se fueron extendiendo, llegando a ser las principales proveedoras de cupcakes procedentes de una cocina doméstica.

Pasaron de hornear para fiestas infantiles, a hornear para diseñadores en la London Fashion week, en el 60 cumpleaños de Elton John o en los Brits Music Awards.

Finalmente, en otoño del 2006, cumplieron su sueño de abrir su primera pastelería y café en Primrose Hill, abandonando por fin la cocina de Lisa para hornearlo todo allí.

En Noviembre del 2008, abrieron su segunda pastelería en Tavistock St en Covent garden, en la cual, he tenido la suerte de poder toder degustar una cupcake y con ello dar fe de lo especial de esta pastelería. (ver aquí).

A pesar del tiempo que ha pasado y de la extensión que han ido llevando a cabo, ellas no abandonan la idea de esa repostería casera, nada de industrial y con productos y métodos que cualquiera puede hacer en casa, en su cocina, sin ningún equipamiento especial.

Además de todo lo anterior, han editado dos libros de recetas, que podéis ver aquí, y que podéis comprar en Amazon a precios muy asequibles.

Yo me autorregalé el primero de los libros, en cuya introducción, además de contaros lo que yo os he resumido anteriormente, acaban diciendo esto:

“It is not simply about cupcakes. It is about producing food that is different – that looks different and tastes different. It is about food that smells delicious and that you want to eat. Cupcakes suit any and every occasion and every imaginable person, from a five-year-old to a bride, from proud new parents to celebrating octogenarians. We want to demonstrate how, if you believe in these ideas , if you follow these simple recipes, it can be both pleasurable and rewarding.”

Creo que ellas lo han dicho todo así que sin más, me pongo con la receta.

Para estrenar el libro decidí empezar por algo fácil, unas Chocolate cupcakes con Vainilla buttercream.La receta la hice tal y como viene en el libro, sin variar absolutamente nada.

INGREDIENTES (Para 16-18 cupcakes normales o 48 minis)

  • 115g chocolate negro de buena calidad (70% cacao, solido)
  • 85gr mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.
  • 175gr azúcar moreno
  • 2 huevos L (hay que separar las yemas y las claras)
  • 185gr harina tamizada
  • 3/4 cucharadita polvo hornear tipo royal (baking powder)
  • 3/4 cucharadita bicarbonato
  • Una pizca de sal
  • 250ml leche semi-desnatada a temperatura ambiente.
  • 1 cucharadita esencia de vainilla de buena calidad.

Precalentamos el horno a 160-170º y colocamos las cápsulas de las cupcakes en el molde.

Partimos el chocolate en trozos y derretimos. Para ello, metemos en el microondas en turnos de 30 segundos y vamos moviendo, para evitar que se nos pueda quemar el chocolate y aprovechar el calor que va cogiendo para que se derrita con más facilidad. Una vez derretido, dejar enfriar.

En un bol poner la mantequilla y el azúcar, y mover hasta conseguir una mezcla esponjosa. Esto llevará unos 3-5 minutos con una batidora de mano.

En un bol aparte, separa las yemas de los huevos y bátelas un par de minutos. Añadelas lentamente a la mezcla de mantequilla y azúcar, sin dejar de batir. Después añade el chocolate a la mezcla, y continúa batiendo.

Por otro lado mezcla la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal bien tamizados.

Pon la leche y el extracto de vainilla en una jarra y mézclalos.

Ahora, añade 1/3 de la mezcla de harina a la de chocolate y bátelos bien. Después añade 1/3 de la leche y continúa batiendo.

Repite éstos pasos hasta que quede todo bien mezclado.

En un bol aparte, bate las claras de huevo al punto de nieve, y añádelas cuidadosamente a la mezcla anterior con una cuchara metálica. No lo batas, porque si lo haces desaparecerá el aire de la mezcla.

Con cuidado, rellena los moldes hasta los 2/3 aproximadamente. Dice que hay que tener cuidado porque al ser un líquido con mucha mantequilla, si no llenas los moldes con cuidado, puede acabar todo guarreado!!!jejej

Meter en el horno 20 minutos las normales y 15 minutos si son minis. Insertar un palillo para ver si se han hecho bien. Si éste sale limpio, sacar las cupcakes.

Al sacarlas del horno, debemos dejarlas unos 10 minutos en el molde, y después, sacarlas del molde y dejarlas enfriar sobre una rejilla.

Las cupcakes pueden guardarse a temperatura ambiente en un recipiente cerrado hasta 3 días antes de cubrirlas.

Una vez que se han enfriado totalmente, pasamos a decorarlas. Para ello, se pueden combinar con multitud de frostings.

En este caso, me decidí por el Vainilla buttercream de la Primrose bakey, muy fácil de hacer.

VAINILLA BUTTERCREAM FROM THE PRIMROSE BAKERY (15-20 cupcakes normales o 60 minis)

  • 120gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 60ml leche semi-desnatada a temperatura ambiente
  • 1 cucharada esencia de vainilla.
  • 400gr azúcar glass tamizada.
  • Colorante (opcional)

Ponemos en un bol todos los ingredientes y solo la mitad del azúcar glass. Mezclamos bien y después añadimos el resto del azúcar. Si no nos gusta la consistencia añadimos un poco más de azúcar.

En mi caso, dividí la mezcla en dos y teñí de dos colores, rosa y violeta.

Para ello estrené los colorantes Wilton que me regaló mi tía Eva y que me han encantado porque con la puntita de un cuchillo lo tiñeron todo estupendamente. Se nota cuando las cosas son buenas!!!

Depués decoré con unas pepitas de chocolate, y estrené mi stand para cupcakes de Camden Town. 🙂

Y el resultado, pues a mi personalmente el buttercream no es el frosting que más me gusta, porque queda muy dulce, pero el bizcocho es insuperable. Está buenísimo, esponjoso, sabroso, y con intenso sabor a chocolate.

Por supuesto, espero que las probéis y nos contéis qué tal.

Un beso. Sara

Chocolate cupcakes con Vainilla Buttercream from the Primrose Bakery