Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa)

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Es la primera vez que pongo título original a una receta. Me ha parecido que el titulo le viene al pelo dado la fotografía que he escogido de cabecera y, aquí viene lo mejor, los ingredientes.

Esta es una receta doble, y digo doble porque va orientada a dos tipos de personas. Es una receta para aquellos que no pueden comer huevo, una receta de bizcocho sin huevo, y lo mejor, sin lactosa, le he puesto leche Kaiku sin lactosa. He hecho la prueba en casa y mis padres no han notado la diferencia. Mis padres me han dicho que estaban muy ricos los mini cupcakes, que le notaban algo raro (es lo que tiene la falta de huevo y la falta de leche, que les falta algo de sabor) pero que estaban ricas. Mi hermana que no puede tomar lactosa se las ha tomado y no le han sentado mal. Y mis amigos, buf, se las han comido a puñados con la escusa de que tenían hambre.

Lo que he hecho ha sido coger la receta del bizcocho original. Y quitar los huevos y sustituir el yogur por leche. Recordad que con leche entera sale mucho más rico.

Comenzamos!

Nota: con los ingredientes que os voy a poner salen mogollón de mini cupcakes, de hecho yo he congelado la mitad de la masa, por lo que para un cumpleaños probad a hacer esta cantidad, no hagáis más.

Ingredientes:

150 gr de azúcar

250 gr de harina de trigo

¼ l de leche (he utilizado sin lactosa)

½ taza de café pequeña de aceite de oliva

1 sobre de levadura (he utilizado medio sobre y en las fotos veis que me he quedado corta)

125 gr de margarina vegetal

La ralladura de un limón (para que le de saborcillo)

Una amasadora (se tarda muchísimo menos tiempo y para esta receta es difícil manualmente)

Blondas de mini cupcakes.

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Y manos a la masa!

Y qué os voy a contar!! Si es una receta de niños!!

Ponemos todos los ingredientes en el bol de la amasadora y a amasar!!

Precalentamos el horno a 175 grados (lo normal para bizcochos, el mio no tiene 175 así que le puse 170 y a la mitad lo subí a 180 grados).

Ponemos las blondas de mini cupcakes en una bandeja para mini cupcakes ( yo como no tengo, y la estoy buscando, así que si sabéis dónde las hay decídmelo, he puesto papel de cocina en la bandeja del horno lisa, algunas se han desparramado).

Cuando el horno veíais que va a llegar a su temperatura, 175 grados, empezáis a rellenar con una cucharilla de postre las mini blondas. Yo me he ayudado con un platito para que no me cayeran pegotes (la verdad es que es algo difícil para los que no tienen paciencia, pero os animo igualmente, jeje).

Se mete la bandeja al horno y cuando estén tostaditas se sacan (ojo, igual necesitáis dejarlas más de 35 minutos). Pinchadlas con un cuchillo y tiene que salir seco.

Las mini cupcakes ya están listas!!

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Podéis decorarlas con la crema que queráis, ya veis que no suben mucho.

Nota: las cupcakes si sobran no las tapéis con una servilleta de papel, ya que al día siguiente van a saber a papel mojado.

Os dejo una foto de una caja individual de cupcake rellena de mini cupcakes que he regalado, ha quedado muy original.

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La receta admite muchísimos cambios, ya se me ha ocurrido una variante de esta receta para un siguiente post, así que estad atentos.

Este post se lo dedico a mi amiga Pili, para que le haga mini cupcakes a su sobrinito por su cumple.

Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa)

Cookies con chips de chocolate

Muchos de vosotros conoceréis estas galletas. Incluso más de uno/a ya las habrá hecho alguna vez en casa. Sin duda son mis galletas preferidas y por lo que he podido comprobar, también lo son en mi casa.

Son bastante sencillas de hacer y además con ingredientes muy básicos que todos podemos disponer fácilmente en casa. Son un buen remedio para llevar siempre a casa de algunos familiares, amigos, etc.

Pues vamos manos a la masa!

Ingredientes (48 galletas aproximadamente):

– 220 gr de harina

– 1/2 cucharadita de levadura

– 1/2 cucharadita de bicarbonato

– 1/2 cucharadita de sal

– 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente

– 125 gr de azúcar blanquilla

– 105 gr de azúcar moreno

– 1 huevo L

– 1 cucharadita de extracto de vainilla

– 185 gr de chips de chocolate

– 125 gr de nueces cortadas a trozos pequeños

Precalentamos el horno a 180º y preparamos dos bandejas de horno con papel de hornear.

Tamizamos la harina, la sal, el bicarbonato y la levadura y reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar blanquilla y moreno, hasta que consigamos una mezcla esponjosa.

Añadimos el huevo y la vainilla a baja velocidad.

Agregamos poco a poco la harina a esta mezcla mientras batimos también a velocidad baja hasta que se hayan integrado todos los ingredientes por completo.

Ahora con una espátula añadimos las gotas de chocolate y los trozos de nueces y lo mezclamos todo manualmente. Una vez tengamos la masa preparada, con la ayuda de una cuchara vamos poniendo bolitas de esta en la bandeja para hornear a una distancia de unos 5 centímetros entre cada bola porque en el horno se expanden y no queremos que se nos peguen. Horneamos durante 12 minutos y dejamos enfriar las galletas en una rejilla hasta que se enfríen.

Así puse yo las galletas antes de hornear:

Y así quedaron después de hornear:

Cookies con chips de chocolate

Recomendaciones de Xavier Barriga

Xavier Barriga es uno de los panaderos más afamados de España. Además de los variados libros que tiene sobre pan (Panadería artesana: tecnología y producción; Pan: hecho en casa y con el sabor de siempre o Recetas caseras con pan de ayer) ha publicado uno sobre Magdalenas que, obviamente, nos ofrece algunos consejos a la hora de ponernos a trabajar.

Entre estos consejos, están:

  • Asegurarse de que se tienen todos los ingredientes necesarios.
  • Tener el máximo espacio posible en la cocina
  • Pesar todos los ingredientes por separado y ponerlos, por separado también, en su bol correspondiente.
  • Batir bien los huevos e incorporar el azúcar poco a poco. Hay que batir a máxima velocidad, porque es importante que adquieran cierto volumen.
  • Cuando tengan el volumen deseado, reducir la velocidad del batidor y añadir lentamente la leche, primero, y el aceite después.
  • Mezclar aparte en un bol la harina con el impulsor (levadura Royal, polvo de hornear), la sal y los aromas, si proceden. Añadir esta mezcla, batiendo en marcha lenta, al batido de huevos anterior.
  • Cuando se tenga una masa homogénea, seleccionar la marcha rápida del motor y batir 2 o 3 minutos más.
  • Poner la masa en un bol con tapa o cubrirla con un paño y dejarla reposar mínimo una hora. Si se deja hasta el día siguiente el resultado será mejor: con ello se pretende que el impulsor haga efecto.

  • Precalentar el horno a 250ºC y tenerlo así encendido unos 20 minutos.
  • Remover enérgicamente la masa con un batidor manual o una cuchara de madera. Esto es importante para que la masa se esponje.
  • Poner la masa en una manga pastelera de boquilla lisa y rellenar los moldes. También se puede hacer con una cuchara o metiendo la masa en una bolsa de plástico muy limpia a la que se le corta uno de los piquitos con una tijera.
  • Si son magdalenas simples, rellenar los moldes algo más de 3/4 partes de su capacidad. Si son rellenas, poner masa hasta la mitad, cubrir con el relleno y terminar con más masa. Ahora es el momento de decorar las magdalenas con piñones, manzana, azúcar…
  • Bajar la temperatura del horno y hornear. Ahora debe estar entre 200 y 220ºC, según lo que marque la receta.
  • Hay que tener en cuenta que las magdalenas rellenas tardan un poco más en cocerse que las simples.
  • El horno no se puede abrir jamás hasta que no haya transcurrido el tiempo mínimo de cocción que marque la receta.
  • Para comprobar si la cocción ha terminado, se inserta un palillo en el centro. Ha de salir limpio. Si no es así, continuar la cocción y comprobar pasados dos o tres minutos.
  • Dejarlas enfriar en un sitio sin corrientes de aire, encima de una rejilla de repostería. Una vez frías, conservarlas en un recipiente cerrado.
Recomendaciones de Xavier Barriga

Happy Valentine! (Cupcakes de cacao y grosella)

Love is real, real is love
Love is feeling, feeling love
Love is wanting to be loved
Love is touch, touch is love
Love is reaching, reaching love
Love is asking to be loved
Love is you
You and me
Love is knowing
We can be
Love is free, free is love
Love is living, living love
Love is needing to be loved

No soy muy de fechas señaladas, pero me parecería absurdo rechazar una oportunidad como San Valentín para pediros que os queráis. Que améis. Que os toquéis. Que os rocéis. Que os abracéis. Que os enamoréis. De una persona. De un gesto. De una forma de mirar. Sentid, no hay nada más fantástico que el amor.

De banda sonora os propongo una de mis canciones favoritas. De fondo, suena John Lennon. Mientras, del horno, va saliendo un aroma a chocolate que invita al pecado. La grosella es el complemento perfecto. Disfrutad del día… y de la noche!

Cupcakes de cacao y grosella (para 12 cupcakes)

Ingredientes:

Para las cupcakes de cacao:

– 175 gr. de harina de todo uso

– 115 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

– 200 gr. de azúcar

– 2 cucharaditas (tsp -unos 8 gramos-) de polvo de hornear

– 2 huevos L

– 50 gr. de cacao puro en polvo

– 240 ml. de agua hirviendo

– Una pizca de sal

– 2 cucharaditas (tsp) de extracto de vainilla

Para el buttercream de grosella:

– 115 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

– 220 gr. de azúcar glas

– 3-4 cucharadas de concentrado de grosella

– Una pizca de sal

Preparación:

– Precalentamos el horno a 180º. Colocamos las cápsulas de papel en un molde para cupcakes.

– En un bol, mezclamos el cacao con el agua hirviendo. Dejamos atemperar.

– En otro recipiente, mezclamos la harina, el polvo de hornear y la sal.

– En un bol grande, batimos la mantequilla con el azúcar hasta que nos quede una mezcla cremosa (unos cinco minutos con batidora de mano). Incorporamos los huevos uno a uno. Es decir, incorporamos un huevo, y batimos un minuto hasta que está completamente integrado. Incorporamos el siguiente, y el mismo procedimiento. Añadimos la vainilla y batimos.

– Añadimos la harina y mezclamos suavemente, solo hasta que esté integrada. Vertemos la salsa de cacao y batimos hasta integrar.

– Llenamos las cápsulas para cupcakes algo más de 3/4 de su capacidad (necesitamos que nos queden con capuchón), y horneamos entre 18-20 minutos, o hasta que al introducir un palillo, éste salga limpio. Dejamos enfríar en el molde unos diez minutos. Pasado este tiempo, trasladamos las cupcakes a una rejilla para que acaben de atemperarse.

– Mientras, preparamos el buttercream de grosella.

– Batimos la mantequilla unos minutos, hasta que esté cremosa.

– Mientras batimos, añadimos la mitad del azúcar. Cuando esté integrado, añadimos la otra mitad y la sal. Batimos.

– Tendremos una crema muy espesa. Vamos añadiendo la grosella, de cucharada en cucharada, hasta que obtengamos la consistencia que deseamos. Batimos cuatro minutos hasta que obtengamos una mezcla muy cremosa y homogénea.

-Si queremos un sabor y textura más suaves, podemos añadir un poco de leche o nata líquida. Si deseamos un color más intenso, podemos utilizar colorantes alimenticios rosa o rojo.

Montamos el cupcake

– Con un cuchillo de sierra bien afilado, cortamos la parte superior del cupcake. El borde de la cápsula de papel nos servirá de guía.

– Con un cortador de galleta con forma de corazón, cortamos un corazón de la parte superior del cupcake.


– Untamos frosting en la base del cupcake, colocando más cantidad en el centro.

– Espolvoreamos azúcar glas sobre la parte superior que hemos recortado. Montamos sobre la base, presionando ligeramente con los dedos.

Por supuesto, podéis sustituir la grosella por cualquier otra fruta roja, natural hecha puré o en confitura. ¿Sabéis lo afrodisíacamente bien que combina el chocolate con la frambuesa?

Desde ‘Comparte Postres’, esperamos que disfrutéis de estas cupcakes y de el día de San Valentin!

¡Buen provecho!

Happy Valentine! (Cupcakes de cacao y grosella)

Postre Bajas Calorías… pero riquísimo!

Tengo una amiga, que cumplía años allá por 2006, y como no había tenido tiempo de salir a comprarle nada (maldita costumbre de dejar todo para último momento)….se me ocurrió cocinarle algo.

Pensaba hacerle unas galletas dulces con coco, avena que le fascinan….pero la niña no tuvo mejor idea que ponerse a dieta una semana antes de sus festejos, con lo cual mi plan y receta no pudieron ser

En su lugar, y sin dejar de lado el hacerle algo rico con mis propias manos, inventé este postre, cuyo relleno (varias veces probado) puede ser usado como tarta de queso light, con o sin el sabor a chocolate. Desde entonces, sé, sin preguntar, que debo llevar dos para la cena de su festejo….y no ha habido una persona que se negara a degustarlo eh!

Para todas y todos los que quieran darse un gusto y no cargar con la culpa (y los gramos, jeje), va dedicada esta receta fácil y deliciosa….ah….la receta en realidad no tiene un nombre, pero podemos ponerle “Birthday Cheesecake-ish”, jeje

NOTA: claro, como todo tiene un punto flojo….si lo comemos completito nosotros solos, deja de ser light, jejeje

Ingredientes

Crema de queso (creamcheese) sin grasa (800 grs) (yo he usado dos tipos, unás consistente que el otro, a falta del philadelphia light, con 1/3 menos de grasa que se consigue en el super)

Edulcorante líquido o en polvo, a gusto

Limón, 1

Masa de arrollado dulce  (solo se usan 150 grs de los 350 que trae el paquete)

Polvo para preparar postre light  sabor chocolate (1 caja de 60 grs)

Gelatina sin sabor, 14 grs

Agua, 4 cucharadas (50 cm3)

Opcionales

Dulce de ciruela light (o algun dulce light cítrico) 50 grs

Fresas, 500 grs

Edulcorante, a gusto

Gelatina sin sabor o de fresas, 7 grs

Paso a Paso….Manos a la obra!

1) Colocar el creamcheese en un bol, junto con la ralladura de la piel de limón y su jugo. En un vaso, mezclar la gelatina sin sabor con el agua, y llevar al micro por unos 20 segundos (recordar siempre que la gelatina tiene que calentarse, de lo contrario no actuará)

2) Una vez homogeneizada la preparación, agregar el polvo para preparar postre light de chocolate. Si luego de mezclar bien, sentimos que le falta dulce, agregar edulcorante a gusto. Si les gusta, queda muy rico agregarle adicionalmente, una cucharadita de café instantáneo….quedará como con sabor a capuccino

3) En esta oportunidad yo opté por hacer el postre más bien alargado, pero lo importante es que el molde que utilicemos, permita un desmoldado fácil. Pondremos en el fondo del molde, como base, una parte de la masa de arrollado (que si bien está endulzada con azúcar, no tiene materia grasa), untada con el dulce de ciruela light o el que tengan. Esto hace un contraste interesante en boca, entre el dulce de la crema y el ácido del dulce. Sobre esto, colocaremos la mezcla de crema de queso. Nuevamente taparemos con la masa de arrollado untada con dulce. Esta última será nuestra base del postre al desmoldar. Llevar al frío no menos de 3 horas

4) En una pequeña cacerola, colocar las fresas sin sus cabitos (parte verde) cortadas en mitades, jugo de 1 limón y una pizca de pimienta molida…..si!, la misma que utilizamos para cocinar salado, jeje, resalta el sabor de las fresas muchísimo. Agregar un vaso de zumo de naranja natural sin azúcar agregado. Llevar a fuego medio, y con cuchara de madera, revolver hasta que el líquido se consuma a la mitad, y la fruta se encuentre bien tierna, con consistencia de salsa. Para mejorar la textura, se puede agregar gelatina en polvo, previamente disuelta en un poco de agua y agregar fuera del fuego, sin dejar de revolver. Al enfriar, el efecto gelificante nos dará una salsa un poco más espesa

5) Luego de pasadas al menos las 3 horas de frio, desmoldar el postre. Cortar porciones y servirlo con nuestra rica salsa de fresas

Hemos hecho un postre sabroso, que gusta a todo el mundo, y sin grasas ni azúcar…que de vez en cuando no viene nada mal  ;oD

Espero lo puedan poner en práctica!

Postre Bajas Calorías… pero riquísimo!

Voulez-vous un Macaron????

París……. Bien vale un macaron!!!

La receta que os traigo hoy me transporta a una de mis ciudades favoritas del mundo, la capital francesa, la ciudad de la luz, del amor…

Tengo la inmensa suerte de conocer cada rincón de la ciudad, por eso, en cuanto cayó en mis manos el libro de Annie Rigg “Macarons, un postre delicioso y chic”, no tardé en ponerme manos a la obra y por un ratito, traerme una de las estrellas de las pastelerías francesas a casa.

Citando el artículo de wikipedia sobre el macaron:

“El macaron apareció en la Edad Media, diversificándose hasta alcanzar nuevas formas y nuevos sabores. Oriundo de Italia, el macaron pasó a Francia en el Renacimiento.

Muchas son las ciudades que pretenden su autoría, y múltiples son las leyendas que se crearon alrededor de este dulce a base de clara de huevo, almendra y azúcar.

Algunos textos recogen una receta de macaron que regaló una confitería omeya a un califa otomano en el siglo XV en Siria. En aquel entonces, el dulce se conocía bajo el nombre de louzieh.

Otros afirman que este ‘ombligo del monje’ fue creado en 791 en un convento cerca de Cormery, otros dicen que Catalina de Médicis lo llevó desde Italia.

En el País Vasco francés, el macaron apareció en San Juan de Luz gracias a la iniciativa de un pastelero, M. Adam, que regaló algunos a Luis XIV por su boda en 1660. Desde entonces, los descendientes del pastelero perpetúan la tradición.

En la corte parisina de Versalles, miembros de la familia Dalloyau, cuyos descendientes fundarían más tarde la casa gastronómica del mismo nombre, sirvieron macarons a la realeza de la entonces gobernante casa de Borbón.

En Lorena, el macaron apareció bajo los auspicios de las Señoras del Santo Sacramento, con una receta que se ha mantenido secreta desde el siglo XVIII. La receta de los macarons de Boulay, fiel a la receta original, surgió en 1854. Estos manjares se caracterizan por una costra crujiente y un interior cremoso.

En la década de 1830 los macarons ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Beleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias a dos establecimientos: el salón de té Pons del Barrio Latino de París, que ahora ya no existe, y la famosa casa Ladurée, que a partir de mediados del siglo XX les dio un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor.

El macaron tal y como se conoce en la actualidad fue inventado por esa misma pastelería,que también introdujo la noción de «macarons del tiempo» para referirse a aquellos que están a la venta durante tres meses.”

Siempre había oído decir que el mundo macaron es algo difícil, y que cuesta cogerle el punto, y no voy a quitarles razón, pero bajo ningún concepto quiero que descartéis hacerlos en casa, porque os garantizo que los dos primeros saldrán algo más regular, pero el tercero ya os sale perfecto!!!!

Los macarons admiten multitud de sabores, rellenos, colores y combinaciones, pero para empezar, vamos con la receta básica, a la que solamente le añadí un poco de ralladura de limón para darle un poco de sabor.

La receta es la receta básica del libro “Macarons” de Annie Rigg, aunque yo he modificado un poco algunas cantidades, muy poco, pero la primera vez no me quedó una consistencia buena, y a la segunda salió perfecto.

Siqueréis adentraros en el mundo macaron os recomiendo mucho este libro. Trae multitud de sabores y rellenos, para que los combinéis a vuestro gusto, y además es muy económico.

¿Nos ponemos manos a la obra? Vamos!!!!

MACARONS BÁSICOS

(Receta para 40 bases o 20 macarons)

  • 110gr clara de huevo (3 huevos medianos)
  • 200gr azúcar glass
  • 120gr almendra molida o si es posible, harina de almendra.
  • 1 cucharada zumo de limón
  • 50gr azúcar blanquilla
  • ralladura de 1 limón
  • Colorante en pasta (yo los hice rosa y amarillo, pero lo podéis hacer del color que queráis)
  • Mermelada de frambuesa para el relleno

Para hacer los macarons, en primer lugar preparamos los ingredientes para después incorporarlos lo más rápido posible.

Es muy importante, yo diría que fundamental, tamizar la almendra y el azúcar glass. No estaría de más incluso que lo tamizaramos dos veces.

Separamos las claras de las yemas. Las yemas, las podemos usar para hacer alguna crema para el relleno, pero hoy estamos en el paso 1 y eso lo dejaremos para otro día.

Ponemos las claras de huevo en la batidora eléctrica o en el aparato que uséis para montarlas y comenzamos a montar. Añadimos el zumo de limón porque le da más cuerpo a las claras y cuando empiezan a montar, añadimos el azúcar blanquilla de poco en poco.

Cuando ya casi esta montada añadimos el colorante y la ralladura de limón y le damos las últimas vueltas hasta que quede bien repartido.

Una vez montada, añadimos la mezcla de almendra y azúcar glass.

Incorporamos con movimientos envolventes, para perder el menor aire posible de las claras.

Cuando todo este mezclado, la masa se habrá venido abajo, y os queda una masa espesa que si dejáis caer una cucharada, se ven perfectamente las ondas que hace al caer, no se fusiona con el resto de la masa.

Una vez que tengáis la masa lista introducimos en una manga pastelera o en un biberón con una boquilla redonda y procedemos a formar los macarons.

En una bandeja de horno con papel de hornear lo que queremos es formar círculos de unos 3,5-4cm de diámetro. Para ello, colocamos la boquilla en el centro y apretamos, para que la masa se coloque del centro a los extremos. No importa si nos queda con relieve o muy abultada, porque al dejarla reposar cogerá la forma de pastilla que queremos.

Repetimos esta operación hasta que se nos acabe la masa.

Dejamos reposar en la bandeja unos 30-40 minutos. Este paso es fundamental. Esto hará que la capa superior se seque formando una costra, así al hornear, no subirá y la masa saldrá por los lados formando la carácterística corona del macaron.

Una vez pasado el tiempo, sabremos que está listo para hornear porque al tocarlo, estará seco y endurecido y no se nos pegará la masa en el dedo al tocarlo.

Introducimos en el horno que hemos precalentado a 160º y dejamos unos 12 minutos.

Con la temperatura hay que tener cuidado, incluso estaría bien dejarlo a 150º. Tenemos que tener cuidado porque si coge más temperatura de lo que debe suben por el centro y se nos rompe el macaron.

A los 12 minutos sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Debemos dejarlo enfriar antes de retirarlo del papel porque si lo hacemos antes de tiempo se nos puede desprender la costra superior del resto del macaron.

Para retirarlo del papel, si lo hacemos con una espátula evitaremos por completo ese riesgo.

Una vez enfriados pasamos a rellenarlos. Esta vez decidí no complicarme mucho y los rellené de mermelada de frambuesa, pero podéis hacer el relleno que más os guste: buttercream de vainilla, chocolate, chocolate blanco, crema de queso… eso como siempre, al gusto del consumidor.

Y en cuanto al sabor, pues la verdad es que estaban muy ricos. Es ciero que para que el macaron tenga sentido deberíamos estar paseando por las calles de París, pero como eso desafortunadamente no ocurre todo lo que quisiéramos, nos conformamos con unos deliciosos macarons con un café o un chocolate al calentito en nuestra casa!!!

Espero qeu os haya gustado y que compartáis los resultados en nuestro muro de Facebook!!!

Un beso. Sara

Voulez-vous un Macaron????

Visita Sweet Place en A Coruña

Este es un post que llevaba tiempo queriendo hacer. Un día me anime y envie un DM via Twitter a @cupcakescoruna y aquí estoy, escribiendo un post sobre Sweet Place, un sitio nuevo que lleva solo unos meses abierto (desde junio de 2011). Para mi este post es especial porque es la primera recomendación de lugar que hago en A Coruña.

Os presento a SWEET PLACE! una tienda pequeñita con grandes sorpresas en su interior.

Os cuento una anécdota que me ha pasado varias veces, es que la gente se cree que es solo una panadería. Cuando cuento que han abierto una “pastelería” nueva, la gente me contesta que solo hay una panadería. Y es cierto. Es panadería y pastelería. Y me pregunto yo, ¿habrán pasado por la acera de enfrente? porque es imposible pasar por delante y no oler lo rico que huele y pararse, aunque solo sea para pararse a mirar lo que hay dentro y ya ni os cuento si os gustan los dulces, porque esta pastelería tiene una gran variedad y todos los días cambian los modelos de cupcakes.

Se nota que me gusta el sitio, ¿verdad? La verdad es que sí. Y ya sabéis que soy una apasionada de los cupcakes, pero lo cierto es que persona que entra persona que vuelve. La primera vez que la vi entre, me compré una cupcake de chocolate con crema de chocolate negro con Lacasitos y lo primero que hice, haciendo un gran esfuerzo, fue hacerle una foto para subirla a Twitter, sí sí, cierto es. Y la verdad es que esa foto obtuvo bastantes visitas. Es lo que tiene, que la comida entra por los ojos,¿ cierto?

Y ay! Qué rica! La crema de chocolate, y la de fresa también, me recuerda las cupcakes que me compré en mi viaje a Londres en Covent Garden. Es increíble los recuerdos que pueden traer los olores y los sabores.

Se pueden hacer encargos y son personalizables, para ver más información puedes visitar el siguiente enlace que también contiene la lista con los cupcakes que hay cada día de la semana, os dejo el link porque la información la actualizan y nunca se sabe cúando se puede estar leyendo este post.

Galletas de empresa con el logo, fiestas temáticas, San Valentín, bodas, bautizos, todo esto y mucho más en su web y también tienen blog.

Yo ya sé cuál va a ser mi siguiente cupcake en caer… la cupcake del mosntruo de las galletas!!! Pero no solo tienen cupcakes, también tienen cakes y brownies!

Y os cuento un secreto: me han dicho que van a crear nuevos sabores *ssssh*.

No os olvidéis de seguirles en Twitter, suben fotos recién salidas del horno.
Si no sois de Twitter, siempre nos quedará Facebook.

Visita Sweet Place en A Coruña