Parte II: Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa)


Hoy os traigo la parte II de la receta sin huevos ni lactosa. Esto es, mejorada. La primera receta era algo insípida, pero lo he solucionado fácilmente con mi super sirope de fresa, y digo super porque me ha sacado más de una vez de apuros. Como esta receta la he enfocado para niños, he querido darle un toque infantil y tras “jugar” un poco en la cocina me ha quedado un buen resultado, pero no descarto seguir mejorando la receta.

Empezamos:
He cogido la mitad de la masa que había congelado en mi anterior post. He sacado el taper del congelador y he dejado descongelar la masa durante casi dos horas.

Os recuerdo los ingredientes:
150 gr de azúcar
250 gr de harina de trigo
¼ l de leche (he utilizado sin lactosa)
½ taza de café pequeña de aceite de oliva
1 sobre de levadura (he utilizado medio sobre y en las fotos veis que me he quedado corta)
125 gr de margarina vegetal
La ralladura de un limón (para que le de saborcillo)
Una amasadora (se tarda muchísimo menos tiempo y para esta receta es difícil manualmente)

La receta de la masa está aquí: Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa).

Como ya he dicho estaba algo insípida, así que he cogido el sirope de fresa que utilizo para decorar y lo he agregado a la masa y lo he mezclado bien. La masa ha pasado de un color amarillito a rosita. Pero el problema fundamental de esta masa sigo sin arreglarlo que es que pesa mucho y se desparrama. Pero tiempo al tiempo.
El siguiente paso ha sido poner en una bandeja del horno cucharadas de la masa separadas unas de otras encima de papel de cocina. Lo cierto es que la cucharada tiene que ser pequeña y hay que dejar bastante separación. Las he espolvoreado con confeti de azúcar de colores.

Durante 20 minutos a 220 grados con el horno precalentado el resultado ha sido este: pastas es imposible hacerlas porque se desparrama demasiado y es imposible, aunque alguna sí que se ha salvado.
Lo que he hecho ha sido darles la vuelta a las que habían salido bien y meterlas de nuevo en el horno para que se hiciesen por el otro lado, a 220 grados unos escasos diez minutos.

Pero aquí no me había quedado muy contenta con el resultado, evidentemente, y eso que en las fotos me tenéis que perdonar porque en realidad tenían mejor pinta. Así que seguí experimentando mientras comía lo que acababa de hacer.

El resto de la masa desparramada seguía caliente. Se me ocurrió coger los cortapastas. Puse uno y voilá, ¡funcionó!. Se hacían pastas de forma facilísima. Cortan muy bien. Y manos a la obra este ha sido el resultado:


Al igual que hice en la primera tanda, volvi a meter los bizcochitos ya cortados en la bandeja del horno del revés.

NOTA: estos mini bizcochitos son muy fáciles de hacer aunque algo más laboriosos. Como es bizcocho son blandos. Están muy bien para utilizar como decoración en otros postres. No son pastas.

Parte II: Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa)

3 comentarios en “Parte II: Muerte por bizcocho (sin huevos ni lactosa)

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