Cuajada de galletas María

No sé si en vuestra ciudad o pueblo ocurre lo mismo, pero en Barcelona parece que el verano ya ha llegado para quedarse. Las playas y las terrazas ya están abarrotadas, la manga corta ha desplazado definitivamente a la ropa de invierno y, en mi cocina, los platos veraniegos van tomando protagonismo. Las lentejas, estofados y sopas van dejando paso a ensaladas, sopas frías, gazpacho y (nuestro favorito) salmorejo. Y yo, encantado. No os voy a engañar: ¡el verano es mi estación del año favorita!

En repostería, ocurre más o menos lo mismo. Cuando el termómetro de la calle empieza a rondar los 30º, voy aparcando las preparaciones de horno (no del todo, claro. En casa nunca falta un buen bizcocho para desayunar) y las voy sustituyendo por otros dulces que cuajan a temperatura ambiente o en la nevera. La preparación que os traigo hoy es una de ellas. Y, además, es de ese tipo de recetas que me gustan a mí: rapidísima y facilísima de preparar, económica, refrescante y gusta a todos, sobre todo a los niños. Tiene un sabor delicioso a galleta. ¿Habéis probado el postre de galleta que comercializa La Lechera? ¡Pues sabe igual! Bueno, en casa dicen que mejor… ¡Y mucho más barato!

¿Empezamos?

Cuajada de galletas María

Ingredientes (para 8 vasitos de yogur)

– 16 galletas María.

– 1 litro de leche entera (o semidesnatada. O 1/2 litro de leche + 1/2 litro de nata. A vuestro gusto. No afectará al sabor, pero sí a la cremosidad.)

– 100 gr. de azúcar.

– 1 sobre de Cuajada

– 3 cucharadas soperas de caramelo líquido

Preparación:

– Trituramos las galletas hasta convertirlas en polvo.

– Echamos el polvo de galleta y el resto de ingredientes en un cazo mediano, y trituramos con la túrmix.

– Ponemos al fuego, y llevamos a ebullición removiendo constantemente. Tras el primer hervor, retiramos unos segundos y volvemos a poner al fuego. Al segundo hervor, retiramos y llenamos los vasitos.

– Metemos a enfriar en la nevera y dejamos cuajar unas tres horas, al menos.

Y ya está. Ahí tenéis un desayuno, postre o merienda facilísimo, hecho en apenas 15 minutos, fresquito y con un sabor riquísimo a galleta María. ¡Espero que os guste!

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Cuajada de galletas María

Budín de Coco y Canela

Hola chic@s!!

Espero estén todos muy bien. Hoy les voy a compartir un budín que me ha dado mucha satisfacción, ya que a todos a los que se lo he convidado, han quedado muy contentos, y eso es siempre una buena señal.

El paso a paso es muy simple, y hay que prestar atención a varios pequeños detalles para que el resultado final sea el esperado.

Una vez me dijo un pastelero: si en las recetas hubiese que poner TODOS los detalles, cada una tendría 3 páginas en lugar de media carilla, y esto muchas veces lo notamos cuando las leemos, sea en un libro o en internet….sentimos como si nos faltaran detalles…bueno, hoy trataré de dar todos los secretitos, para que el budín quede no solo rico (esto muchas veces se logra por sí solo, ya que la mantequilla y el azúcar casi garantizan el buen sabor) sino con la miga y textura sean las que corresponde, y las demás características culinarias también

Manos a la obra!!

Ingredientes

Mantequilla, 200grs

Azúcar, 200grs

Huevos, 3 grandes

Harina, 210 grs

Polvo leudante, 10 grs

Coco rallado y seco, 80 grs

Cacao amargo, 40 grs

Canela, 10 grs

Paso a Paso

Algo muy importante, es antes que nada, asegurarnos de que todos los ingredientes a utilizar estén a temperatura ambiente, ya que esto facilitará que luego no haya problemas en cuanto a la unión de unos con los otros

Además, encenderemos el horno, para que esté correctamente precalentado a 180 grados al momento de querer hornear nuestro budín

Una vez tomados todos estos pequeños recaudos, comenzaremos por ablandar el azúcar, hasta que quede como una pomada (batirla unos 5 minutos con batidor, preferentemente a mano)

Logrado el punto que necesitamos, agregar el azúcar, para que se forme una pasta. Batir unos 8 minutos, hasta obtener una pomada clara y en la que los granos de azúcar no sean tan visibles.

 

Tamizar además, los ingredientes secos (Harina, Polvo leudante) 3 veces, para lograr un buen aireado. Por otro lado, en un bol aparte, tamizar también el cacao con la canela y reservar

 

Al batido de mantequilla, agregar, batiendo bien cada vez, los huevos, de a 1. Es importante que integremos bien los mismos, para evitar que la preparación se torne grumosa. Una vez integrados todos, agregar los secos (harina + polvo leudante), que se incorporarán con espátula de goma o cuchara de madera. Lograda la pasta deseada, separar en dos (2/3 y 1/3)

La mayor proporción (2/3) será saborizada con el coco rallado, y si se desea, se puede reforzar el sabor con esencia o licor de coco a gusto. El tercio restante del batido, se saborizará con la mezcla de cacao y canela.

Como los huevos no son siempre iguales, si notáramos que la mezcla queda muy seca, se puede agregar leche (no más de 100cm3) a temperatura ambiente. Incorporar lentamente

Preparación del molde: Cubrir un molde de budín, previamente enmantecado y cubierto con papel de cera (o papel enmantecado/encerado como también lo llamamos aquí), también enmantecado. Este papel, deberá sobresalir del molde a modo de solapas, que luego nos facilitarán el desmoldado. Llevarlo al frío 5 minutos.

Pasar nuestro batido, de a cucharadas, las mezclas de coco y canela, de forma intercalada, es decir, una de coco, luego otra de canela, etc. Al finalizar de cargar el molde hasta la tercer parte de su altura, insertaremos un palillo dentro del budín, y haremos unas líneas en el interior, a modo de formar la estructura bicolor, y así obtener ese “marmolado” que buscamos

Llevaremos al horno, alrededor de 40-50 minutos, a 180 grados. No es bueno pinchar el budín para ver si está cocido. Se aconseja ver si el mismo está firme en la parte superior, y si se despega levemente de los costados del molde

Evitar, bajo todo concepto, caer en la tentación de abrir el horno antes de que hayan pasado al menos 25 minutos, ya que de lo contrario, no terminará de leudar lo que se necesita

Una vez que vemos está en su punto, lo retiramos del horno, y lo dejamos reposar 30 minutos. Luego lo desmoldaremos, ayudándonos del papel encerado que sobresalía del molde cual solapas, y lo colocaremos en una placa o rejilla de pasteleria, para que respire la base del mismo y no se torne húmedo en la base

Para mí, ya es delicioso así simplemente, acompañado con un buen té….y seres queridos. Los invito a que cada uno lo mejore y deguste como más quiera

Espero les guste!

Marcos

Budín de Coco y Canela

Maxi pastas


Llego, llego, llego… aquí estoy! Con otra receta de las de una estrella de dificultad. Una receta super fácil. Fijaos lo fácil que es que he tenido hasta que improvisar. Lo que ha sucedido es que tengo el horno estropeado y lo tengo que coger prestado. Eso no es un problema ya que tengo carta blanca (¿verdad, Ruben?). El problema es cambiar de cocina y no tener tus propios bártulos. Ahí es donde entra la improvisación. Comenzamos con la receta y sobre la marcha os cuento!

Esta es una receta heredada de mi madre. Mi madre la recortó de una revista hace unos veinte años. Así que desde aquí felicito a la persona que se molestó en enviar la receta a la revista ya que estas pastas son riquísimas. El año pasado apareció una amiga en mi puerta con unas pastas casi parecidas y me dijo que las había hecho con la Chef. La receta es casi parecida así que no esperéis un gran descubrimiento. El descubrimiento es que no tengáis esta receta tan rica. Pero desde hoy ya se acabó.

Lo dicho; es una receta fácil pero no es rápida. Lo cierto es que lleva su tiempo. Aunque si tenéis amasadora entonces ya… suertudos.

Ingredientes (para ocho personas):
250 gr de harina de trigo
100 gr de azúcar glas
125 gr de mantequilla
Y 1 huevo.

Comenzamos!

Tamizamos la harina en un bol y la mezclados con el resto de ingredientes: el azúcar, la mantequilla (cortada en trocitos) y el huevo. Yo lo mezclo y machaco con una cuchara de madera y después con las manos lo amaso y mezclo bien.
Os quedará una masa que no es masa, parecerá que os ha salido mal. Pero lo cierto es que vamos bien. Queda como una arenilla. Pero sin problema. Se hace una bola con toda la masa y se mete en la nevera.

Dejamos la masa una hora en la nevera. No puedo deciros si en menos tiempo se puede hacer porque siempre he cumplido a rajatabla la hora de nevera.

Mientras pasa la hora limpiamos bien la encimera o mesa que vayamos a utilizar. Enharinamos la superficie. Cogemos la bola de masa de la nevera y la estiramos con un rodillo.

¿Que no tenéis rodillo? No pasa nada. Seguro que tenéis alguna botella por ahí, mejor vacía de vino o de agua, eso sí, sin etiqueta. Para quitarle la etiqueta solo tenéis que meter la botella debajo del grifo de agua caliente o, mejor, dejarla reposar cinco minutos dentro del agua caliente que gasta menos agua. ¿Tampoco tenéis botella? Eso mismo me pasó a mi. Sin problema. Se busca algo redondo. Mirad qué chulos los vasos de regalo que he encontrado en un armario.

Estiramos bien la masa con el rodillo, o similar, hasta dejarla de un grosor de un centímetro aproximadamente. Si las dejamos más finas se romperán y se tostarán mucho y si las dejamos más gordas quedarán crudas por dentro.

Cogemos los cortapastas y hacemos formas. Yo estas pastas las suelo hacer en Navidades y lo que hacemos es formas con el cuchillo. Quedan preciosas todas diferentes y completamente artesanales. Pero si tenéis prisa y no tenéis cortapastas podéis usar la boca del vaso. Queda unas maxi pastas super graciosas.
Si veis que la pasta se empieza a pegar a la mesa solo tenéis que poner más harina y si es necesario al rodillo también.
Y le toca el turno al horno. El horno tiene que estar precalentado a 175 grados, si el horno no marca 175 lo ponéis a 170 grados.
Las pastas podéis ponerlas en la superficie de la bandeja del horno engrasada con mantequilla o, para no manchar tanto, encima de un papel de cocina.

Metemos las pastas al horno durante 20 minutos si ponemos 175 grados o 25 minutos si ponemos 170 grados. Las pastas estarán cuando estén algo doraditas. No dejadlas nunca menos tiempo porque por dentro estarán crudas.
Sacamos las pastas del horno y las dejamos enfriar.

Decoramos las pastas. Esta receta la hago espolvoreando azúcar glas por la superficie. Como con manga pastelera para pintar fino no sé, he comprado en el supermercado este lápiz. Lo cierto es que es algo difícil y eso que parece cosa de niños. Pintamos caras o dibujos en las pastas y ya están. Listas para comer.


Como veis han salido doce maxi pastas. Serían el doble de pastas de tamaño normal.

Maxi pastas

Bundt de limón

En general, los bizcochos de limón nunca han sido mis favoritos. Los encuentro “clásicos”. Ojo, que un clásico no tiene que ser malo, pero en repostería me gustan las cosas más modernetas.

Me animé a hacer este bundt porque el limonero de mi padre estaba cargadito de limones y algo había que hacer con ellos. Y ahora que lo he hecho, no me arrepiento en absoluto. De clásico nada, tiene un sabor increíble, riquísimo. La verdad que os lo recomiendo a todos, seáis o no amantes del limón.

Esta receta la he sacado del libro Primrose Bakery Book y es la siguiente:

Ingredientes:

– 155 gr de harina todo uso

– 1 cucharadita de levadura

– 155 gr de azúcar blanquilla

– 20 gr de harina de maíz (Maicena)

– 155 gr de mantequilla a temperatura ambiente

– 3 huevos

– ralladura y zumo de un limón

Precalentamos el horno a 180º.

Tamizamos la harina con la levadura y la harina de maíz y reservamos.

Mezclamos el azúcar con la mantequilla con una batidora eléctrica durante unos tres minutos aproximadamente.

Creo que todavía no lo he dicho, pero para conseguir que la mantequilla esté a temperatura ambiente o estilo pomada, ahora en invierno lo que hago es meterla en el microondas durante unos 25-30 segundos. En verano con dejarla fuera de la nevera entre 30-45 minutos antes de usarla es suficiente.

Seguimos.

Añadimos los huevos, uno a uno, sin incorporar el siguiente hasta que el primero se haya integrado por completo. E incorporamos también el zumo y la ralladura del limón.

Esta mezcla será muy líquida.

Incorporamos poco a poco la harina mientras se bate a velocidad baja.

Vertemos la mezcla en el molde bundt previamente engrasado con aceite y enharinado y lo horneamos durante 35-40 minutos. Antes de retirarlo del horno comprobamos que esté listo insertando un palillo en el centro. Si este sale limpio el bundt está listo. Sino lo dejamos unos 5 minutos más.

Lo dejamos enfriar dentro del molde durante 5 minutos. Le pasamos por los laterales la punta de un cuchillo y lo desmoldamos con cuidado. Lo dejamos enfriar sobre una rejilla hasta que esté frío por completo.

Ahora lo podemos servir así o si queremos darle un toque más a limón podemos preparar la mezcla que señalan el el libro para repartir sobre el bundt.

Ingredientes:

– zumo de dos limones

– 160 gramos de azúcar

Mezclamos los ingredientes y con una cuchara lo repartimos sobre el bundt. El zumo de limón lo absorverá el bizcocho y el azúcar (con sabor a limón) se quedará encima.

Bundt de limón

Muffins de chocolate con pepitas de chocolate

Hola amigos!!!

Últimamente os tengo totalmente abandonados, pero es que he estado liada y he tenido que ceder mi turno!!!

Pero ya estoy de vuelta y lista para traeros lo mejor que sale de mi cocina!!!

De momento, hoy os traigo algo facilísimo y pecaminoso….MUFFINS DE CHOCOLATE con TROCITOS DE CHOCOLATE!!!

De muffins de chocolate, podéis encontrar en la blogosfera gastronómica miles de recetas para chuparse los dedos, pero a mi me gustó especialmente la receta de Nuria, de “Las Recetitas de Mirasens”.El blog de Nuria es precioso, tiene unas recetas maravillosas, y unas fotos… espectaculares!!!. No descubro nada nuevo cuando digo que en la sencillez esta el éxito, y en el caso de “Las Recetitas de Mirasens” esto es una verdad como un templo!! Os animo a todos a que os paséis por el blog,veréis como salís con varias recetas en vuestra libretita de cocina!!!

Sin perder más tiempo, me pongo con la receta!!

MUFFINS DE CHOCOLATE CON TROCITOS DE CHOCOLATE

(Receta de Nuria de “Las recetitas de Mirasens” con alguna pequeña modificación) (Ingredientes para 12 muffins)

  • 230 gr harina todo uso
  • 50 gr cacao en polvo (yo usé valor)
  • 50 gr chocolate negro fundido
  • 200 gr azúcar
  • 16gr levadura en polvo
  • 2 yogures griegos naturales
  • 80 gr aceite de girasol (yo usé de oliva porque no tenía de girasol, pero para la próxima vez lo tendré)
  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de leche entera
  • 100 gr pepitas de chocolate
  • 1 pizca de sal

Para comenzar a preparar éstas muffins, tamizamos la harina, cacao, levadura y sal y reservamos la mezcla.

Por otro lado, en nuestro bol de la batidora, ponemos el aceite, los huevos, el azúcar, el chocolate derretido y templado, los yogures y la leche, y batimos bien hasta tener una mezcla homogénea. Podemos añadir las pepitas de chocolate en este punto o dejarlas para el final.

Finalmente, añadimos la mezcla de harina poco a poco, batiendo justo lo necesario para incorporar. Nunca batir demasiado.

Llenamos las cápsulas de muffins bastante, casi hasta arriba, e introducimos en el horno precalentado a 180º.

Llenar bastante las cápsulas nos ayudará a que suban y sean bien hermosonas las muffins.

Horneamos durante unos 20-25 minutos, o hasta que al introducir un palillo esten bien hechas.

Como veis, es una receta muy fácil, y os aseguro que no os vais a arrepentir. Estan deliciosas, súper chocolatosas y muy jugosas. Vais a relameros desde el primer hasta el último bocado!!!

Y con esto, me despido hasta la próxima receta, que espero sea muy pronto!!

Como siempre, espero que os paséis por nuestra página de Facebook y nos dejéis vuestras recetas!!!

Un beso. Sara

Muffins de chocolate con pepitas de chocolate

Galletas de mantequilla de cacahuete / Peanut butter cookies

Este es otro de mis libros imprescindibles de repostería. Tiene hasta una receta de un pastel con salchichas de cerdo (sí: un bizcocho dulce, old-fashioned, que debe de significar algo así como “a la antigua” o “receta de la abuela”, lo que me hace pensar que, cuando nosotros seamos mayores, nuestros nietos no podrán decir “receta de la abuela” a no ser que nos pongamos a hornear mucho).

Receta extraída de Sweet Auburn Desserts. No conocía yo la Sweet Auburn Bread Company y lo único que no me gusta de este libro es que usa “shortening”, que es una especie de mantequilla hidrogenada, nada beneficiosa para la salud, pero que se puede sustituir perfectamente por “shortening” vegano (que no está hidrogenado, pero que dudo mucho que vendan en España) o por mantequilla o margarina no hidrogenada.

Las peanut butter cookies del libro son unas galletas crujientes del todo, sin muchísimo sabor a mantequilla de cacahuete (es decir, no quedan pastosas, no quedan untuosas y son ligeras, al contrario de lo que pudiera parecer).

La receta no puede ser más sencilla:

Ingredientes:

  • 115 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
  • ½ taza de azúcar blanca, más algo más para espolvorear
  • ½ taza de azúcar moreno, firmemente apretado
  • ½ taza de mantequilla de cacahuete
  • 1 huevo
  • 1 y ¼ tazas de harina
  • ¾ cucharaditas de bicarbonato sódico
  • ½ cucharadita de polvo de hornear
  • una pizca de sal

Preparación:

Precalienta el horno a 190ºC.

Bate la mantequilla agregando gradualmente los dos tipos de azúcar, hasta que se haga una crema. Añade la mantequilla de cacahuete y el huevo y bate bien.

En un bol aparte, mezcla la harina, el bicarbonato, el polvo de hornear y la sal. Tamízalos. Añade los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla y, por supuesto, bate hasta que se integren.

Pon bolas del tamaño de una cucharada en una bandeja de horno sin engrasar (puede estar cubierta con un papel de hornear) con una separación entre ellas de unos 8 cm. Luego las galletas se expanden que da gusto.

Espolvorea con el azúcar y usa un tenedor para hacer marcas cruzadas en la bola. Yo mojé el tenedor en agua cada vez que lo hacía, para que no se pegara a la masa.

Hornea 10 o 12 minutos o hasta que veas que tienen un bonito color dorado.

Deja enfriar unos minutos en la bandeja (yo las tuve cinco minutos enfriándose) y luego ponlas en una rejilla de repostería para que se enfríen del todo.

Galletas de mantequilla de cacahuete / Peanut butter cookies

Cookies de ‘lemon curd’, lima y pistachos

Quienes visitéis a menudo el blog, ya sabréis de mi pasión por el limón. Quedó patente en mi Super Lemon Loaf, por ejemplo. Para mí, es un ingrediente imprescindible, tanto para preparaciones saladas (como aliño de pechugas de pollo o para exprimir sobre un plato de sopa,…) como dulces (bizcochos, cupcakes,…). Una de mis preparaciones preferidas con limones es el lemon curd, un dulce típico inglés que no es más que una crema pastelera espesa con sabor a limón. En el Reino Unido es muy habitual para acompañar los bollos del té de media tarde, y yo encuentro esta crema igualmente sabrosa sobre unas tostadas o crêpes para la merienda o desayuno, o como relleno de tartas y bizcochos. ¡Es tremendamente versátil!

Tan versátil que se puede añadir al dulce que prefieras. En este caso, es la protagonista de unas cookies reinventadas, que dejan de lado sus tradicionales pepitas de chocolate para transformarse en unos bocados diferentes y frescos, con un marcado sabor a cítricos. Para dar el contraste de texturas en boca, que en las cookies tradicionales aportan los chips de chocolate, he utilizado pistachos, que, a mi juicio, combinan perfectamente con el limón. Es un sabor innovador que seguro que os sorprenderá. ¡Espero que os guste!

¿Comenzamos?

COOKIES DE LEMON CURD, LIMA Y PISTACHOS

Ingredientes para el lemon curd:

– 150 ml. de zumo de limón

– Ralladura de dos limones

– 2 huevos L

– 150 gr. de azúcar

– 100 gr. de mantequilla

Preparación:

– En un cazo al baño María, deshacemos la mantequilla, la ralladura de limón, el zumo de limón y el azúcar.

– Cuando el azúcar se haya disuelto, añadimos los huevos batidos y removemos durante unos quince minutos, hasta que espese y el aspecto sea similar a unas natillas o una crema pastelera.

– Retiramos y dejamos atemperar.

Ingredientes para las cookies:

– 140 gr. de harina

– 75 gr. de mantequilla a temperatura ambiente, en textura pomada

– 50 gr. de azúcar

– 1 yema de huevo L

– Una pizca de sal

– 2 cucharadas soperas de lemon curd

– Ralladura de dos o tres limas

– Una cucharadita (tsp) de polvo de hornear (levadura Royal)

– 50 gr. de pistachos

Preparación:

– Pelamos los pistachos y machacamos ligeramente con la mano del mortero (con hacer dos o tres trozos de cada pistacho es suficiente, NO trituraremos).

– Batimos la mantequilla con la batidora de mano unos tres minutos, hasta que esté cremosa y suave. Añadimos el azúcar, y volvemos a batir otros tres minutos, hasta que obtengamos una crema uniforme.

– Añadimos la harina tamizada, el polvo de hornear y la sal, y batimos a velocidad baja hasta que tengamos una masa con consistencia arenosa, no uniforme.

– Añadimos la yema de huevo, la ralladura de lima y el lemon curd, y batimos a velocidad baja hasta que la masa vuelva a ser homogénea.

– Por último, integramos los pistachos en la masa.

– Hacemos una bola con la masa, la cubrimos con papel film y la dejamos reposar media hora en la nevera, para que sea más manejable y nos permita hacer las galletas con más facilidad.

– Pasado este tiempo, encendemos el horno a 180º, sacamos la masa de la nevera y formamos las galletas. Podemos estirar la masa con un rodillo (si está pegajosa, es recomendable hacerlo entre dos trozos de papel de hornear) y cortar las galletas con un cortador. O, como hice yo, tomamos pedazos del mismo peso (más o menos), hacemos una bola entre las dos manos y las aplanamos un poco. Así conseguimos un aspecto irregular y rústico. ¡Que se note que son caseras! 😉

– Las colocamos sobre una bandeja de horno, forrada con papel de horno antiadherente o silpat (lámina de silicona). Se expanden un poco, por lo que es conveniente dejar separación entre las cookies. Horneamos en función del tamaño y grosor de nuestras galletas (en mi caso, con esta masa, me salieron una docena de cookies grandes, como de unos 8 cm. de diámetro, que necesitaron 12 minutos de horneado. La clave es sacarlas cuando el borde empieza a oscurecer, y el centro tiene un ligero tono dorado. Fuera del horno se acabarán de hacer). Se pueden hacer más finas para que el resultado final sea más crujiente.

– Se dejan reposar diez minutos en la bandeja, y seguidamente se transfieren con cuidado a una rejilla para que acaben de atemperar.

Como os decía, el sabor es muy fresco, dulce aunque con un toque ácido al final, y absolutamente innovador. La presencia de los pistachos le aporta, por una parte, una textura crujiente fantástica y, por otra, un contraste de sabores muy interesante. Aunque si preferís avellanas o almendras, creo que pueden funcionar igual de bien.

¡Que aproveche!

Cookies de ‘lemon curd’, lima y pistachos