CHOCOLATE LAYER CAKE from “THE PRIMROSE BAKERY” con CHEESECREAM DE NUTELLA

Hola queridos míos.

Hace mucho tiempo que no paso por aquí. Han sido muchas cosas, estamos todos un poco perdidos, pero mientras aparezcamos de vez en cuando, “Comparte Postres” seguirá vivo, esperando a que organicemos nuestras vidas y recuperemos nuestra frecuencia de publicaciones.

Como ya me he ausentado bastante, no me voy a andar por las ramas y ya que vuelvo, ¡¡vuelvo por la puerta grande!!

Ya os he confesado en alguna ocasión que de toda la repostería, lo que más me gusta hacer son cupcakes, pero últimamente, me he aficionado y mucho, a hacer en cada ocasión especial una de esas tartas de pisos cubiertas de crema llamadas Layer Cakes. ¡¡Me encantan!! Dan tanto juego de sabores y combinaciones que cuando encuentras una que te encanta, hasta te da coraje cuando la repites por no seguir experimentando.

También os he confesado en alguna ocasión mi profundo amor a The Primrose Bakery, esa pastelería londinense que tuve la suerte de visitar el año pasado y que cada receta nueva que pruebo de su libro se convierte en un orgasmo reposteril.

Por eso hoy os traigo una de las recetas sacadas de ese libro que más juego me ha dado, su básico Chocolate Layer Cake. Esta tan húmedo, tan esponjoso, nada empalagoso, con verdadero sabor a chocolate…. una delicia!!! De todos los bizcochos de chocolate para tartas que he probado hasta ahora, es sin dudarlo un segundo mi favorito, y no sólo el mío, sino también el de mis “catadores”. Ellos van haciendo un ranking con mis pasteles, y este siempre lo piden.

Y bueno, no os hago esperar mucho más, vamos encendiendo los hornos que llevan  un tiempo apagados!!!!

CHOCOLATE LAYER CAKE FROM THE PRIMROSE BAKERY (Del libro “Cupcakes from The Primrose Bakery”)

  • 230gr chocolate para fundir de buena calidad (alrededor de 70%cacao)
  • 170gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 350gr azúcar moreno
  • 3 huevos L (separaremos claras y yemas)
  • 370gr harina de trigo, tamizada
  • 1 y 1/2 cucharadita de polvo de hornear (baking powder, levadura royal)
  • 1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 500ml leche semi-desnatada a temperatura ambiente
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • (Opcional) 1 cucharadita de canela (yo se la puse en una ocasión y le daba un toque muy rico. Esto es cosecha de la casa jeje)

Antes de empezar a preparar los bizcochos, pesamos y preparamos todos los ingredientes, y encendemos el horno a 170-175º si es calor arriba y abajo, o a 160º si encendemos el ventilador del horno. Hay que recordar que si le ponemos una temperatura excesiva, tanto los bizcochos como las cupcakes se nos abombaran y romperan por el centro, por eso debemos poner la temperatura más baja si encendemos el ventilador de nuestro horno, ya que coge más temperatura al repartir el calor por el aparato.

Una vez todo preparado, engrasamos los moldes y empezamos a procesar.

En primer lugar, partimos el chocolate en trocitos y derretimos. Esto, como siempre, lo podemos hacer de dos formas. Una es al baño maría y la otra y más cómoda es derretir en el microondas, teniendo en cuenta que debemos ponerlo en tandas de 40-50 segundos, ya que si lo dejamos más tiempo el chocolate se nos quemará y habrá que tirarlo. Tras cada tanda sacamos, movemos un poco y volvemos a meter. La verdad es que a mi me suele llevar 2 tandas, en invierno alguna vez 3, pero la 3ª es de unos 20-30 segundos. Una vez que hemos fundido el chocolate lo dejamos templar al aire libre. Es importante que haya enfriado porque si no fundiremos la mantequilla y no nos saldrá igual el bizcocho.

Mientras enfría el chocolate, seguimos con nuestra preparación.

Con nuestra batidora eléctrica, ponemos la mantequilla con el azúcar, y batimos hasta que nos quede una crema, que en esta ocasión no será pálida al tratarse de azúcar moreno, pero tendrá una textura cremosa y espumosa. Añadimos las yemas de los huevos ligeramente batidas .

Por otro lado, mezclamos la leche con el extracto de vainilla y por otro tamizamos juntas la harina, levadura, bicarbonato y sal.

Cuando el chocolate haya enfriado, lo añadimos a la mezcla de mantequilla-azúcar-yemas, e integramos bien.

A esta mezcla le añadimos tanto la mezcla de leche como la mezcla de harina de la siguiente forma: 1/3 harina, 1/2 leche, 1/3 harina, 1/2 leche y el último 1/3 harina.

Una vez que tenemos esto, cogemos las claras de huevo y las montamos. Estaran listas cuando al sacar las varillas se nos formen picos.
Cuando esten montadas, las añadimos cuidadosamente con una paleta a la mezcla anterior, con cuidado de no batir más, ya que perderíamos el aire de las claras.

Una vez que todo esta integrado, repartimos en los dos moldes a partes iguales y horneamos unos 35-40 minutos, o hasta que al introducir un palillo salga limpio. Ya sabeis que yo esto de los tiempos de horneado lo controlo regular, pero el palillo nunca falla!!!

Sacamos del horno y dejamos unos 10 minutos dentro del molde. Después desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Si lo hacemos de un día para otro tendrá un sabor mucho más intenso, pero si hacemos esto, cuando se han templado a temperatura ambiente, los envolveremos en papel film y, o bien lo metemos en el frigo, o si es invierno, los dejamos en un lugar fresco, pero siempre envueltos!!

Y así hemos hecho nuestros deliciosos bizcochos de chocolate para una tarta de pisos. Podemos ponerle los pisos que queramos, pero intentar siempre que sean iguales, para poder hornear juntos el mismo tiempo y porque estéticamente quedan mucho más monos!!

El siguiente paso es cubrirlo. Yo no soy amiga del fondant. No me gusta, ya lo he dicho. Yo prefiero mil veces que un bizcocho este rico, que tenga sabor, y una buena crema que le de jugosidad antes que un bizcocho preciosísimo pero con fondant empalagoso y un bizcocho sequillo. Seguramente no he dado con la tarta de fondant adecuada, pero mientras tanto me quedo con mis cremas para cubrir las tartas.
Eso si, el fondant me parece genial para hacer adornitos y colocarlos en las tartas, pero nada de cubrirlas!!!

Para cubrir la tarta, me decanté por un antojo que tenía hace tiempo, un pecado capital…..

CHEESECREAM DE NUTELLA

Con estas cantidades pude cubrir la tarta, hacerle adornos con la manga y aún así me sobró para que mi madre la rebañara y se la untara a todo lo que pillaba, así que si adaptais cantidades os irá más justo.

  • 500gr queso tipo Philadelphia
  • 250gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 250-300gr azúcar glass
  • 3 o 4 cucharadas grandes bien colmadas de nutella, eso a gusto del consumidor.

En primer lugar batimos la mantequilla con el queso hasta que no nos queden grumos y se nos forme una crema.

Vamos añadiendo el azúcar glass poco a poco. Es absolutamente imprescindible tamizarla, sino nos saldrá un desastre de crema!!

Finalmente añadimos la nutella, al gusto, y si fuera necesario un poco más de azúcar glass. esto como siempre, según lo golosos que sean los comensales.

Yo tuve que refrigerar la crema un par de horas, porque esto lo hice en verano y ya se sabe lo que pasa en Sevilla en verano. Se me derretía en dos segundos!!! Cuando monté la tarta, mientras la recogían, la tuve que meter en el congelador para que aguantara el camino en coche.

No os voy a decir que esta riquísima, que es una bomba chocolatil pero es una delicia, y que por favor, vamos a darle caña a esos hornos que estan cogiendo polvo!!! Ya llegó el otoño y no me valen las excusas del calor!!!

Con esto me despido por hoy, no sin antes prometeros volver pronto, ya sea en mi nombre o en el de alguno de mis compis repartidos por España, que estan muy liados ahora, pero no han perdido su alma golosa y zampona, y estoy segurísima de que en breve empezarán a asomar la patita y a COMPARTIR POSTRES como locos!!

Un beso gigante. Sara

CHOCOLATE LAYER CAKE from “THE PRIMROSE BAKERY” con CHEESECREAM DE NUTELLA

Muffins de chocolate con pepitas de chocolate

Hola amigos!!!

Últimamente os tengo totalmente abandonados, pero es que he estado liada y he tenido que ceder mi turno!!!

Pero ya estoy de vuelta y lista para traeros lo mejor que sale de mi cocina!!!

De momento, hoy os traigo algo facilísimo y pecaminoso….MUFFINS DE CHOCOLATE con TROCITOS DE CHOCOLATE!!!

De muffins de chocolate, podéis encontrar en la blogosfera gastronómica miles de recetas para chuparse los dedos, pero a mi me gustó especialmente la receta de Nuria, de “Las Recetitas de Mirasens”.El blog de Nuria es precioso, tiene unas recetas maravillosas, y unas fotos… espectaculares!!!. No descubro nada nuevo cuando digo que en la sencillez esta el éxito, y en el caso de “Las Recetitas de Mirasens” esto es una verdad como un templo!! Os animo a todos a que os paséis por el blog,veréis como salís con varias recetas en vuestra libretita de cocina!!!

Sin perder más tiempo, me pongo con la receta!!

MUFFINS DE CHOCOLATE CON TROCITOS DE CHOCOLATE

(Receta de Nuria de “Las recetitas de Mirasens” con alguna pequeña modificación) (Ingredientes para 12 muffins)

  • 230 gr harina todo uso
  • 50 gr cacao en polvo (yo usé valor)
  • 50 gr chocolate negro fundido
  • 200 gr azúcar
  • 16gr levadura en polvo
  • 2 yogures griegos naturales
  • 80 gr aceite de girasol (yo usé de oliva porque no tenía de girasol, pero para la próxima vez lo tendré)
  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de leche entera
  • 100 gr pepitas de chocolate
  • 1 pizca de sal

Para comenzar a preparar éstas muffins, tamizamos la harina, cacao, levadura y sal y reservamos la mezcla.

Por otro lado, en nuestro bol de la batidora, ponemos el aceite, los huevos, el azúcar, el chocolate derretido y templado, los yogures y la leche, y batimos bien hasta tener una mezcla homogénea. Podemos añadir las pepitas de chocolate en este punto o dejarlas para el final.

Finalmente, añadimos la mezcla de harina poco a poco, batiendo justo lo necesario para incorporar. Nunca batir demasiado.

Llenamos las cápsulas de muffins bastante, casi hasta arriba, e introducimos en el horno precalentado a 180º.

Llenar bastante las cápsulas nos ayudará a que suban y sean bien hermosonas las muffins.

Horneamos durante unos 20-25 minutos, o hasta que al introducir un palillo esten bien hechas.

Como veis, es una receta muy fácil, y os aseguro que no os vais a arrepentir. Estan deliciosas, súper chocolatosas y muy jugosas. Vais a relameros desde el primer hasta el último bocado!!!

Y con esto, me despido hasta la próxima receta, que espero sea muy pronto!!

Como siempre, espero que os paséis por nuestra página de Facebook y nos dejéis vuestras recetas!!!

Un beso. Sara

Muffins de chocolate con pepitas de chocolate

Torrijas caseras

Como muchos ya sabéis, soy una enamorada sin remedio ni descanso de mi ciudad, Sevilla.

Me enamoran sus calles, sus rincones, su olor, sus leyendas, sus fiestas, su sol… y es bien sabido por todos, que Sevilla en primavera…. no deja indiferente a nadie.

Mi ciudad es esta época, más que nunca, tiene un color especial, y hoy en la ciudad, es un día especial. Hoy es el Domingo de Pregón.

En mi ciudad, para creyentes, y muchísimos no creyentes, se avecina la Semana Grande, nuestra Semana Santa, y por tanto, la ciudad luce magnífica, y huele a maravillas.

Huele a incienso, el azahar ha teñido de blanco los naranjos que custodian casi cada calle de la ciudad, y ese olor si que es algo que no se puede describir… hay que venir y sentirlo. Incluso huele a sol, y como estamos en Domingo de Pregón, con la ciudad en “capilla”, desde hoy, huele a Torrijas!!!!

Por eso, he decidido traeros a Comparte postres una muestra gastronómica dulce de la Semana Grande de mi ciudad.

¡A esta es!

TORRIJAS

Cuando uno se decide a hacer torrijas, lo primero que debe hacer es buscar un buen pan. Hoy en día, venden panes de torrijas de todo tipo en cualquier panadería o supermercado, pero yo quería hacer “la gracia” completa y me he animado a hacer mi propio pan.

Para ello, como casi siempre, acudí a la blogosfera gastronómica, donde mis sabios gastronómicos de cabecera siempre me llevan por el camino correcto.

De todas las recetas que vi, me gustaron dos especialmente.

La primera, la vi en un blog que he descubierto recientemente gracias a nuestro Rubén, Mercado Calabajío. Esta receta me encantó y prometo probarla próximamente y contaros los resultados.

La segunda, por la cual me decanté, es la receta de pan de torrijas de nuestra queridísima y admiradísima Su, de Webos Fritos. Sus recetas son un éxito asegurado, así que por ser mi primera vez, nadie mejor en quien confiar para mi pan!!!

Una vez hecho el pan, para hacer las torrijas en si, yo os voy a proponer mi receta, pero el mundo torrijil es un mundo muy personal y muy casero, cada familia tiene su propia receta, y eso, precisamente, es lo mejor. ¡¡¡Anda que no se disfruta en ésta época probando torrijas a diestro y siniestro!!!

En fin, vamos a Torrijear!!!!

PAN DE TORRIJAS (Receta de Su, de Webos fritos)

(Receta para 16-18 Torrijas)

  • 350 gr de leche tibia
  • 1 cucharada de miel
  • 40 gr de levadura fresca de panadero
  • 550 gr de harina de fuerza (Yo al final añadí unos 50 gr más para manejarla mejor)
  • 5 gr sal

En primer lugar, en un bol, puse la leche con la miel. Mezclé muy bien y depués añadí la levadura bien desmigada. Contiué mezclando hasta disolver bien la levadura.

Después se añaden 400gr de harina y la sal. se integra bien con una cuchara de madera y cuando esta bien integrado añadimos el resto de la harina para comenzar a amasar.

Ya podemos pasarnos a la encimera para hacer un buen amasado a mano.

Una vez que tenemos nuestra masa, formamos una bola y la dejamos reposar 5 minutos.

Preparamos la bandeja de horno y ponemos a precalentar el horno a 200º calor arriba y abajo.

Pasados los 5 minutos, formamos con nuestra bola de masa una barra, colocamos en la bandeja de horno y dejamos reposar 10 minutos.

Pasados los 10 minutos, le hacemos a la barra las marcas de las rebanadas, sólo superficialmente, e introducimos en el horno.

Horneamos unos 30 minutos, hasta que esté bien tostadito.

Sacamos y dejamos reposar un par de horas antes de hacer las torrijas.

En casa, los picos nos los comimos a bocados, porque el pan está simplemente espectacular!!!

Esta receta es buenísima, y apenas tiene tiempo de reposo, con lo cual es muy fácil y muy práctica. Como ya dije antes, garantía de éxito asegurada!!!

PREPARACIÓN DE LAS TORRIJAS

Una vez que ya tenemos nuestro pan, lo cortamos en rebanadas que habíamos  señalado antes y lo apartamos.

Las torrijas pueden ser de dos formas, de leche o de vino. En casa, hay que hacerla de las dos formas, porque a mi padre no le gusta la leche.

Torrijas de leche (10 torrijas)

  • 1 l leche semidesnatada
  • 1 cascara de limón no muy grande
  • 1 cascara de naranja no muy grande
  • 2 ramas de canela
  • 2 cucharadas de azúcar

Ponemos todos los ingredientes a hervir en un cazo. Una vez que ha hervido, retiramos y dejamos reposar hasta que temple, colamos y dejamos solo la leche.

En esa leche vamos mojando nuestras rebanadas de pan, procurando que se empapen muy bien, ya que son unas buenas rebanadas y no queremos que se nos queden duras. El que empapen bien será clave para que queden jugosas.

Torrijas de vino

Para estas torrijas usamos Vino dulce. No os digo ninguno en concreto, porque lo ideal es que cada uno use el vino que más le guste. Para preparar el almíbar, rebajamos el vino con un poco de agua. Si os digo la verdad, no seguí medidas, puse un vaso de vino y le añadí un poco de agua hasta que me gustó la consistencia y el sabor. No añadí mucha cantidad de agua.

Una vez que las torrijas están empapadas, las pasamos por huevo y las freímos en aceite bien caliente. En total usé 4 huevos.

No freirlas demasiado, sólo hasta que estén doraditas.

El proceso de empapar y freir se va haciendo simultáneamente.

FIN DEL PROCESO Y ALMÍBAR DE MIEL

Conforme vamos acabando de freir las torrijas, vamos colocándolas en una bandeja con papel de cocina para que elimine el exceso de aceite.

Una vez que se han enfriado, preparamos un almíbar de vino y miel que será el almíbar que acompañe a las torrijas en su presentación.

Para ello usé:

  • 500 gr miel
  • 100ml vino dulce
  • 50ml agua
  • Canela en polvo

Ponemos todos los ingredientes y mezclamos bien hasta que nos quede un almíbar no demasiado espeso. La cantidad de vino y agua puede variar en función del gusto de cada cocinero.

Finalmente, colocamos en una fuente las torrijas, bien de miel, o bien de vino, y vamos regando con el almíbar para que se mantengan bien húmedas y jugosas.

Y con esto hemos terminado nuestras torrijas!!! Tengo que reconocer que es la primera vez que las hago, pero la verdad es que el resultado ha sido estupendo. Estan muy muy jugosas y sabrosas, sin estar excesivamente “empapuchadas”. Y los almíbares tienen un sabor muy rico.

Ahora solo espero que durante esta semana y sobre todo la semana que viene, vuestras casas se llenen de torrijas y disfrutéis, ya sea en casa, o de escapada, estas vacaciones de Semana Santa.

Un beso. Sara

Torrijas caseras

Mi Tiramisú

Hola amigos!!!

La receta que hoy os traigo es una receta muy especial y sin duda MI receta favorita. Digo MI, así con mayúsculas, porque esta receta es mía propia, y la cedo en exclusiva para Comparte Postres!!!

Realmente no tengo derecho a llamar Tiramisú a esta receta, porque poco tiene que ver con el verdadero tiramisú italiano. Lo único que tienen en común es que su base es el mascarpone.

Había intentado varias veces hacer el espumoso y delicioso postre italiano, pero no acababa de darle la textura que necesitaba, así que un día, hace unos nueve años, viendo un programa de mi amadísaimo Jamie Oliver cuando estaba prácticamente dándose a conocer, vi cómo preparó un tiramisú que tenía una pinta de muerte sin necesidad de darle la textura espumosa que yo no era capaz de conseguir.

Me puse manos a la obra y mi éxito fue total.

Al principio me inspiré en su tiramisú, pero con el tiempo he acabado elaborando mi propia receta.

Y antes de entrar en materia, un secretillo: Con él he conseguido conquistar algún que otro “estómago” interesante…. Ahí lo dejo!! jeje

CREMA DE TIRAMISÚ

La receta tiene tres fases: Bizcocho de chocolate, crema de mascarpone, y montaje final.

Para ello necesitaremos:

Bizcocho:

  • 4 claras de huevo
  • 80 -90 gr harina
  • 70gr cacao en polvo
  • 50gr mantequilla fundida
  • 70 gr azúcar

Crema de mascarpone

  • 500gr queso mascarpone
  • 4 yemas de huevo
  • 90-100gr azúcar
  • 1 chorrito de amaretto, tía maría, esto al gusto, como si no queréis ponerle nada.

Montaje: 200-250gr chocolate blanco, 1 chorrito de café y 1 tableta chocolate 70%cacao (para que dé el toque “amargo” del cacao.

 

1. Elaboración del bizcocho:

En primer lugar separamos las claras y las yemas de los huevos, y tomamos las claras. Le añadimos la harina el cacao, el azúcar y la mantequilla y mezclamos bien. La idea es que salga un bizcocho compacto, no queremos que suba, por eso no le añadimos ni levadura ni bicarbonato ni ningún otro gasificante.

Para hornearlo, podemos ponerlo en la bandeja donde montemos el tiramisú directamente, y hacer el montaje encima del bizcocho sin sacarlo, o en otra bandeja con papel de horno, y después retirarla y colocarlo en la bandeja del resultado final. No es necesario sacar el bizcocho de una pieza, si se rompe no hay problema porque va cubierto con la crema y no se verán los desperfectos.

En cualquier caso, precalentamos el horno y horneamos unos 10min a 180º. Introducimos un palillo para que salga limpio, pero sin dejar que se haga mucho para evitar que se endurezca.

 

2.-Elaboración de la crema

Mezclamos el queso mascarpone con las yemas de huevo y el azúcar, y le añadimos un chorrito de algún licor, el que nos guste, o simplemente lo dejamos así. Yo últimamente no le pongo nada, porque nos gusta más el sabor de la crema sin nada, pero es cuestión de gustos.

Queda la crema muy suelta pero después en el frigorífico cuaja para poder cortarla.

3.- Montaje

Ponemos en el fondo de la bandeja el bizcocho de chocolate. Si os gusta el toque a café, se puede regar un poco el bizcocho con café, haciéndole agujeros previamente con un tenedor para que filtre el café. La cantidad de café es al gusto de los cocineros!!

Encima del bizcocho, ponemos el chocolate blanco previamente fundido con un chorrito de leche para que quede suelto para extenderlo, pero no mucha leche porque tiene que cuajarse.

Encima del chocolate blanco extendemos la crema de mascarpone y una vez extendida, pasamos a refrigerar.

Normalmente lo suelo hacer por la mañana y por la tarde paso a darle el toque final, pero cuanto más tiempo refrigere, más manipulable estará para servirlo. Si se hace por la tarde, a la mañana siguiente esta ideal para darle el toque final.

Una vez endurecida la crema en el frigorífico, se cubre con cacao en polvo (igual que el tiramisú original), y después pico (no se raya, se pica para que queden pedacitos crujientes) el chocolate amargo y se esparce por encima del pastel.

Y así queda finalizada esta especie de tiramisú a mi propio estilo.

Os aseguro de verdad que no os vais a arrepentir si lo hacéis. Lo he llevado a muchos sitios con distinta gente y la reacción es unánime. A todo el mundo le encanta!!! Y yo espero que a vosotros también!!!

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Un beso. Sara

Mi Tiramisú

Voulez-vous un Macaron????

París……. Bien vale un macaron!!!

La receta que os traigo hoy me transporta a una de mis ciudades favoritas del mundo, la capital francesa, la ciudad de la luz, del amor…

Tengo la inmensa suerte de conocer cada rincón de la ciudad, por eso, en cuanto cayó en mis manos el libro de Annie Rigg “Macarons, un postre delicioso y chic”, no tardé en ponerme manos a la obra y por un ratito, traerme una de las estrellas de las pastelerías francesas a casa.

Citando el artículo de wikipedia sobre el macaron:

“El macaron apareció en la Edad Media, diversificándose hasta alcanzar nuevas formas y nuevos sabores. Oriundo de Italia, el macaron pasó a Francia en el Renacimiento.

Muchas son las ciudades que pretenden su autoría, y múltiples son las leyendas que se crearon alrededor de este dulce a base de clara de huevo, almendra y azúcar.

Algunos textos recogen una receta de macaron que regaló una confitería omeya a un califa otomano en el siglo XV en Siria. En aquel entonces, el dulce se conocía bajo el nombre de louzieh.

Otros afirman que este ‘ombligo del monje’ fue creado en 791 en un convento cerca de Cormery, otros dicen que Catalina de Médicis lo llevó desde Italia.

En el País Vasco francés, el macaron apareció en San Juan de Luz gracias a la iniciativa de un pastelero, M. Adam, que regaló algunos a Luis XIV por su boda en 1660. Desde entonces, los descendientes del pastelero perpetúan la tradición.

En la corte parisina de Versalles, miembros de la familia Dalloyau, cuyos descendientes fundarían más tarde la casa gastronómica del mismo nombre, sirvieron macarons a la realeza de la entonces gobernante casa de Borbón.

En Lorena, el macaron apareció bajo los auspicios de las Señoras del Santo Sacramento, con una receta que se ha mantenido secreta desde el siglo XVIII. La receta de los macarons de Boulay, fiel a la receta original, surgió en 1854. Estos manjares se caracterizan por una costra crujiente y un interior cremoso.

En la década de 1830 los macarons ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Beleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias a dos establecimientos: el salón de té Pons del Barrio Latino de París, que ahora ya no existe, y la famosa casa Ladurée, que a partir de mediados del siglo XX les dio un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor.

El macaron tal y como se conoce en la actualidad fue inventado por esa misma pastelería,que también introdujo la noción de «macarons del tiempo» para referirse a aquellos que están a la venta durante tres meses.”

Siempre había oído decir que el mundo macaron es algo difícil, y que cuesta cogerle el punto, y no voy a quitarles razón, pero bajo ningún concepto quiero que descartéis hacerlos en casa, porque os garantizo que los dos primeros saldrán algo más regular, pero el tercero ya os sale perfecto!!!!

Los macarons admiten multitud de sabores, rellenos, colores y combinaciones, pero para empezar, vamos con la receta básica, a la que solamente le añadí un poco de ralladura de limón para darle un poco de sabor.

La receta es la receta básica del libro “Macarons” de Annie Rigg, aunque yo he modificado un poco algunas cantidades, muy poco, pero la primera vez no me quedó una consistencia buena, y a la segunda salió perfecto.

Siqueréis adentraros en el mundo macaron os recomiendo mucho este libro. Trae multitud de sabores y rellenos, para que los combinéis a vuestro gusto, y además es muy económico.

¿Nos ponemos manos a la obra? Vamos!!!!

MACARONS BÁSICOS

(Receta para 40 bases o 20 macarons)

  • 110gr clara de huevo (3 huevos medianos)
  • 200gr azúcar glass
  • 120gr almendra molida o si es posible, harina de almendra.
  • 1 cucharada zumo de limón
  • 50gr azúcar blanquilla
  • ralladura de 1 limón
  • Colorante en pasta (yo los hice rosa y amarillo, pero lo podéis hacer del color que queráis)
  • Mermelada de frambuesa para el relleno

Para hacer los macarons, en primer lugar preparamos los ingredientes para después incorporarlos lo más rápido posible.

Es muy importante, yo diría que fundamental, tamizar la almendra y el azúcar glass. No estaría de más incluso que lo tamizaramos dos veces.

Separamos las claras de las yemas. Las yemas, las podemos usar para hacer alguna crema para el relleno, pero hoy estamos en el paso 1 y eso lo dejaremos para otro día.

Ponemos las claras de huevo en la batidora eléctrica o en el aparato que uséis para montarlas y comenzamos a montar. Añadimos el zumo de limón porque le da más cuerpo a las claras y cuando empiezan a montar, añadimos el azúcar blanquilla de poco en poco.

Cuando ya casi esta montada añadimos el colorante y la ralladura de limón y le damos las últimas vueltas hasta que quede bien repartido.

Una vez montada, añadimos la mezcla de almendra y azúcar glass.

Incorporamos con movimientos envolventes, para perder el menor aire posible de las claras.

Cuando todo este mezclado, la masa se habrá venido abajo, y os queda una masa espesa que si dejáis caer una cucharada, se ven perfectamente las ondas que hace al caer, no se fusiona con el resto de la masa.

Una vez que tengáis la masa lista introducimos en una manga pastelera o en un biberón con una boquilla redonda y procedemos a formar los macarons.

En una bandeja de horno con papel de hornear lo que queremos es formar círculos de unos 3,5-4cm de diámetro. Para ello, colocamos la boquilla en el centro y apretamos, para que la masa se coloque del centro a los extremos. No importa si nos queda con relieve o muy abultada, porque al dejarla reposar cogerá la forma de pastilla que queremos.

Repetimos esta operación hasta que se nos acabe la masa.

Dejamos reposar en la bandeja unos 30-40 minutos. Este paso es fundamental. Esto hará que la capa superior se seque formando una costra, así al hornear, no subirá y la masa saldrá por los lados formando la carácterística corona del macaron.

Una vez pasado el tiempo, sabremos que está listo para hornear porque al tocarlo, estará seco y endurecido y no se nos pegará la masa en el dedo al tocarlo.

Introducimos en el horno que hemos precalentado a 160º y dejamos unos 12 minutos.

Con la temperatura hay que tener cuidado, incluso estaría bien dejarlo a 150º. Tenemos que tener cuidado porque si coge más temperatura de lo que debe suben por el centro y se nos rompe el macaron.

A los 12 minutos sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Debemos dejarlo enfriar antes de retirarlo del papel porque si lo hacemos antes de tiempo se nos puede desprender la costra superior del resto del macaron.

Para retirarlo del papel, si lo hacemos con una espátula evitaremos por completo ese riesgo.

Una vez enfriados pasamos a rellenarlos. Esta vez decidí no complicarme mucho y los rellené de mermelada de frambuesa, pero podéis hacer el relleno que más os guste: buttercream de vainilla, chocolate, chocolate blanco, crema de queso… eso como siempre, al gusto del consumidor.

Y en cuanto al sabor, pues la verdad es que estaban muy ricos. Es ciero que para que el macaron tenga sentido deberíamos estar paseando por las calles de París, pero como eso desafortunadamente no ocurre todo lo que quisiéramos, nos conformamos con unos deliciosos macarons con un café o un chocolate al calentito en nuestra casa!!!

Espero qeu os haya gustado y que compartáis los resultados en nuestro muro de Facebook!!!

Un beso. Sara

Voulez-vous un Macaron????

White Chocolate Cheesecake

Hola chicos!!!

Fui yo la encargada de dar el pistoletazo de salida a las navidades, y soy yo la encargada de hacernos volver a la realidad.

Los Reyes Magos ya van de vuelta a Oriente y para muchos hoy empieza una época de dietas, cuestas de enero, ahorro, nuevos proyectos, los clásicos intentos fallidos de cumplir los propósitos de año nuevo, exámenes, rutinas laborales….

En Comparte Postres, vamos a volver al ritmo normal del blog antes de la navidad, pero nos negamos en rotundo a quitar el dulce de nuestras vidas, y el propósito de año nuevo que hemos hecho los que formamos COMPARTE POSTRES es seguir “engordando” juntos. ¡¡¡Y nosotros si lo vamos a cumplir!!!

Hoy os traigo una receta que hice hace un tiempecillo y que gustó mucho en casa. No tenía mucho tiempo y andaba falta de inspiración, tenía un evento y me decidí por una versión de la clásica cheesecake que enconré en un canal de Youtube que me recomendaron. El canal en cuestión se llama “De uvas a Peras”.

Cogí la idea de este blog pero hice una fusión entre ésta receta y mi Tarta de Queso clásica, que adoro con toda mi alma!!!jeje.

La tarta que os traigo se trata de una Tarta de queso con Chocolate blanco y cobertura de chocolate.

Lo principal que cambié es que personalmente, no soy muy amiga de la nata líquida, así que intento usarla lo menos posible. Algunos me dirán que es una barbaridad hacer ciertas cosas sin nata, pero a mi me gusta el resultado sin ella.

En definitiva, aquí os dejo la receta de MI tarta, pero repito, la receta original la podéis encontrar en el canal de youtube “De uvas a peras”.

WHITE-CHOCOLATE CHEESECAKE:

Para la base:

  • 170gr galletas digestive
  • 80gr mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas soperas de cacao en polvo (yo uso el de Hacendado)

Para la tarta:

  • 800gr crema de queso (tipo Philadelphia)
  • 200gr chocolate blanco
  • 70ml leche entera
  • 2 huevos
  • 5 cucharadas soperas de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • Esencia de vainilla

Para la cobertura:

  • 150gr chocolate para fundir
  • 50gr mantequilla sin sal
  • 30ml leche entera

PREPARACIÓN

  • Para la base:

En primer lugar, machacamos las galletas. Yo uso las galletas digestive porque son más duras, y a mi personalmente me gusta la base de la tarta de queso crujiente. Una vez usé galletas maría y no me gustó el resultado.

Para machacarlas, las meto en una bolsa transparente y le doy golpes con un rodillo en el suelo. Es un método un poco brusco, pero es más fácil y más rápido que con el picador que yo tenía.

Una vez machacadas las pongo en un bol y le añado el cacao en polvo.

Derrito la mantequilla en el microondas y se la añado a la mezcla anterior.

Una vez bien mezclado, pongo la pasta de galletas en el fondo del molde para la tarta. En este caso he usado un molde de silicona, que no me gustan especialmente, pero era el que mejor me iba.

  • Para la tarta:

En primer lugar, pongo a derretir el chocolate blanco con la leche en el microondas en tandas de 1 minuto. Cuando pase el primer minuto, saco y muevo la mezcla. Es importante ir moviendo, porque con el mismo calor se va derritiendo el chocolate, y si lo dejo mucho tiempo en el microondas esperando que se derrita por completo ahí dentro, puedo quemar el chocolate. Lo mejor es dejarlo sin derretir totalmente, que al moverlo fuera, con su propio calor, él solo acaba el proceso.

Por otra parte, ponemos la crema de queso, el azúcar, los huevos y la harina, y mezclamos bien hasta que nos quede una crema sin grumos.

Añadimos un poco de esencia de vainilla si nos gusta y el chocolate blanco ya derretido a la mezcla de la crema de queso.

Mezclamos bien y lo vertemos en el molde encima de la galleta.

Hemos precalentado el horno a 170º, y metemos la tarta a esa temperatura durante apróximadamente 40 minutos.

Pasado ese tiempo, introducimos un palillo, y si sale limpio, ya tendremos nuestra tarta hecha.

Dejamos enfriar dentro del horno.

Una vez frío, metemos en la nevera, todavía dentro del molde.

Yo lo dejé ahí toda la noche, y a la mañana siguiente desmoldé muy muy fácilmente y le puse la cobertura.

  • Para la cobertura:

Fundimos en el microondas el chocolate la mantequilla y la leche, siguiendo el mismo proceso que he explicado antes para el chocolate blanco.

Una vez fundido, lo dejamos reposar y que se enfríe.

Cuando está a temperatura ambiente cubrimos la tarta con el chocolate, y colocamos en la tartera.

Podemos meterla en la nevera pero es aconsejable sacarla un rato antes de servir para que el chocolate no se haya endurecido mucho.

Yo cuando le puse la cobertura, la tuve 5 minutos en el frigorífico, y listo!!

La tarta estaba buenísima. No estaba para nada empalagosa, puesto que el queso rebaja muchísimo el dulzor del chocolate blanco.

La verdad es que gustó bastante, y es muy fácil y muy rápida de hacer. La recomiendo al 100%.

Espero que os guste!!

Como siempre, esperamos que os animéis a hacer nuestras recetas, y nos enseñéis vuestros resultados en nuestra página de FACEBOOK.

Un beso. Sara

White Chocolate Cheesecake

Panettone

Hola amigos!!!

En primer lugar, aunque ya lo hemos hecho en el blog en nombre de todos los que formamos COMPARTE POSTRES, yo personalmente, quería desearos una MUY FELIZ NAVIDAD.

Espero de todo corazón que vuestra Nochebuena haya sido la más buena de todas, que paséis un fin de año inolvidable y como sé que habéis sido MUY buenos, estoy segura que los Reyes Magos se van a portar estupendamente con vosotros.

Y en segundo lugar, me pongo manos a la obra con lo que mejor sabemos hacer, compartir nuestras experiencias reposteriles con vosotros.

Hoy os traigo un dulce navideño típico de Italia, aunque podemos encontrarlo fácilmente en éstas fechas en cualquier supermercado de cualquier país.

El artículo de Wikipedia nos habla un poco de su origen, y nos cuenta lo siguiente:

“Hay muchas leyendas sobre el origen del panettone. Según la primera de éstas, la historia de este postre nació hace más de cinco siglos, alrededor de 1490, cuando un joven aristócrata, Ughetto Atellani de Futi, se enamoró de la hija de un pastelero de Milán. Para demostrarle su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero e inventó un pan azucarado con forma de cúpula a base de frutas confitadas y aroma de limón y naranja. Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el «pan de Toni», quien así se llamaba el ayudante, y de ahí viene el nombre de panettone.

Según otra leyenda, probablemente más conocida, el panettone nació en la corte de Ludovico el Moro, señor de Milán desde 1494 a 1500, en la Nochebuena. Se cuenta que el Duque celebró la Navidad con una gran cena, llena de deliciosos platos dignos de la riqueza de la corte milanesa. El postre iba a ser la natural conclusión de tan lujoso banquete, sin embargo, al momento de sacarlo del horno, el cocinero se dio cuenta que se había quemado. Hubo un momento de terror en la cocina de Ludovico, pero afortunadamente un lavaplatos, llamado Antonio, había pensado utilizar las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a su casa. Dada la situación, el joven Antonio propuso al cocinero servir su pan como postre. Era un pan dulce muy bien subido, lleno de fruta confitada y mantequilla que fue llevado inmediatamente al Duque. El inusual postre tuvo un enorme éxito y Ludovico preguntó al cocinero quién lo había preparado y cuál era su nombre. El cocinero le presentó al Duque al joven Antonio, quien confesó que ese postre todavía no tenía nombre. El señor entonces decidió llamarlo «Pan de toni Panettone», que con los siglos se convertiría en panettone.

El primer registro del panettone como dulce navideño tradicional milanés es un artículo del escritor iluminista Pietro Verri en el siglo XVIII, que lo llama pane di tono (‘pan grande’).

Su industrialización hizo que su consumo se hiciera tradicional en Italia, y luego a nivel mundial, durante la Navidad. En el año 1919 el empresario milanes Angelo Motta y luego en el 1933 Gino Alemagna, lanzaron en toda Italia y el mundo el panettone, dulce típico de Navidad.

De aquel primer pan se han derivado numerosas variaciones y se puede encontrar con uvas, pasas, piñones, almendras, chocolate y frutas confitadas. En Milán terminó por convertirse en un postre tradicional navideño, sobre todo desde que los empresarios empezaron a regalarlo a sus clientes como obsequio.”

En mi caso, descubrí el Panettone gracias a mi madre, que es una apasionada de las frutas confitadas y cuando encontró este postre lo convirtió en uno de sus favoritos.

He tenido la suerte de probar un auténtico panettone casero que realizó la matriarca de mi “familia” italiana, y desde entonces, tenía muchas ganas de hornear uno yo misma, ya que como bien sabéis todos los que nos seguís por aquí, las cosas que uno hace, y si las hace con ganas y cariño, saben muchísimo mejor.

Después de buscar recetas y ver muchos vídeos, finalmente me decidí por seguir las recomendaciones de Cristina Lorenzo del blog “Kanela y limón”. Me decidí por usar su receta porque después de haber hecho algunas cosas suyas, sé que todo lo que hace Cristina es un éxito asegurado.

Seguí sus recomendaciones, pero cambié un poco la forma de proceder.

Sin más, nos ponemos manos a la obra!!!

INGREDIENTES PANETTONE (2 buenos Panettones)

Para la masa madre:

    • 100gr harina. Yo usé harina de trigo todo uso.
    • 35gr levadura fresca
    • 1 cucharada de azúcar (medida con las cucharas medidoras).
    • 80 ml agua tibia

Para el resto de masa:

    • 5 huevos batidos a Tª ambiente
    • 150gr mantequilla sin sal a Tª ambiente cortada en trozos
    • 180gr azúcar
    • 2 cucharadas esencia de azahar.
    • 1 cucharadita esencia de vainilla.
    • Ralladura de 2 naranjas.
    • 1 pizca de sal
    • 15gr levadura fresca
    • 600gr harina.
    • Masa madre.

Para rellenar (a un panettone le puse fruta y a otro el chocolate y las galletas)

    • 150gr fruta confitada
    • 150gr chocolate negro Nestlé
    • 50 gr galletas.

PREPARACIÓN

En primer lugar tenemos que comenzar a elaborar la masa madre, que usaremos como fermento principal en el panettone.

Para empezar, disolvemos la levadura en el agua tibia. Es importante que el agua esté tibia, y no caliente, porque puede “matar” a la levadura.

En un bol, mezclamos todo, harina, azúcar, y levadura disuelta.

Mezclamos bien y tapamos el bol con papel film.

Dejamos reposar para que la levadura haga su efecto y doble el volumen. Yo dejé 3 horas.

Pasadas las tres horas, procedemos a formar el resto de la masa.

Batimos los huevos, azúcar, mantequilla, esencia de azahar, de vainilla, ralladura de naranja, levadura disuelta en 20-30 ml agua, sal, masa madre, y vamos añadiendo la harina poco a poco, para ir mezclando bien.

Amasamos todo bien durante 30 minutos. Es importante que quede todo muy bien integrado, que se haya mezclado bien la mantequilla y la masa madre.

Tengo que decir que esta masa me resultó muy difícil de manipular. Es muy pesada, y estaba muy pegajosa. No quise añadir más harina porque eso le quitaría esponjosidad, pero como siempre, todo es cuestión de paciencia y ganas de que salga bien el panettone!!!jejeje

Una vez que la masa está bien mezclada, la pasamos a un nuevo bol al que le puse aceite bien untado por las paredes. Tapamos con papel film y volvemos a dejar fermentar.

En esta ocasión, la dejé toda la noche, estaría fermentando casi 10 horas desde que la dejé hasta que volví a manipularla.

A la mañana siguiente, para empezar, fabriqué mis moldes para el panettone, que hice con cartulina, forré con papel de horno en el interior y con papel aluminio por fuera para que reforzara las juntas.

Dividí la masa en dos y pasé a rellenarla.

A una parte le puse fruta confitada, y a la otra chocolate partido a trocitos y galletas también troceadas.

Esto me costó trabajo porque la masa era realmente difícil de manipular. Si nos mojamos los dedos con agua, preferiblemente tibia, podemos manipular con los dedos sin que se nos pegue la masa.

Una vez bien mezclado, puse cada masa en su molde. Apreté bien para que no quedara aire dentro, volví a tapar con film y a dejar reposar en el molde para que aumentara de nuevo el tamaño.

Esta vez pasaron unas 5 horas. La fermentación esta vez tardó más, y subió menos, puesto que la levadura cada vez hace menos efecto.

La masa debe subir hasta el filo del molde, no debemos dejarla subir más.

Precalentamos el horno a 170º, pintamos con huevo nuestros panettones e introducimos en el horno.

A mi, en los primeros 5 minutos, se me tostó muy rápido la parte de arriba, así que para el resto del horneado los tapé con papel aluminio para que les quitara un poco de calor directo.

Estuvieron unos 30-35 minutos en el horno. Los saqué cuando introducí un palillo en varias direcciones y salía limpio.

Al sacarlos, los dejé enfriar sobre una rejilla 10 minutos en el molde. Quité los moldes y los dejé sobre la rejilla.

Cuando estaban fríos, los puse en un plato y cubrí con papel film para conservarlos bien tiernitos para la Nochebuena.

El resultado nos ha encantado. El sabor es delicioso, esta muy conseguido, y la textura idem de lo mismo.

Se pueden encontrar panettones en los supermercados muy bien de precios y hay quien pone en duda (esa es mi madre) si merece la pena hacerlos con el trabajo que requiere. Mi respuesta es SI, claro que merece la pena. A los que nos gusta la cocina no nos asustan unas horas de fermentación ni una masa pegajosa, y nada es comparable a la satisfación de ver a toda tu familia saboreando tu Panettone Navideño casero, en Nochebuena.

Hay cosas que no tienen precio!!!!

Espero que os haya gustado y que veáis que cualquiera puede hacer un delicioso Panettone para navidad, sin electrodomésticos, sin experiencia… solo con paciencia, y mucho amor!!

Feliz final de año a todos!!!

Un beso. sara

Panettone