Torrijas caseras

Como muchos ya sabéis, soy una enamorada sin remedio ni descanso de mi ciudad, Sevilla.

Me enamoran sus calles, sus rincones, su olor, sus leyendas, sus fiestas, su sol… y es bien sabido por todos, que Sevilla en primavera…. no deja indiferente a nadie.

Mi ciudad es esta época, más que nunca, tiene un color especial, y hoy en la ciudad, es un día especial. Hoy es el Domingo de Pregón.

En mi ciudad, para creyentes, y muchísimos no creyentes, se avecina la Semana Grande, nuestra Semana Santa, y por tanto, la ciudad luce magnífica, y huele a maravillas.

Huele a incienso, el azahar ha teñido de blanco los naranjos que custodian casi cada calle de la ciudad, y ese olor si que es algo que no se puede describir… hay que venir y sentirlo. Incluso huele a sol, y como estamos en Domingo de Pregón, con la ciudad en “capilla”, desde hoy, huele a Torrijas!!!!

Por eso, he decidido traeros a Comparte postres una muestra gastronómica dulce de la Semana Grande de mi ciudad.

¡A esta es!

TORRIJAS

Cuando uno se decide a hacer torrijas, lo primero que debe hacer es buscar un buen pan. Hoy en día, venden panes de torrijas de todo tipo en cualquier panadería o supermercado, pero yo quería hacer “la gracia” completa y me he animado a hacer mi propio pan.

Para ello, como casi siempre, acudí a la blogosfera gastronómica, donde mis sabios gastronómicos de cabecera siempre me llevan por el camino correcto.

De todas las recetas que vi, me gustaron dos especialmente.

La primera, la vi en un blog que he descubierto recientemente gracias a nuestro Rubén, Mercado Calabajío. Esta receta me encantó y prometo probarla próximamente y contaros los resultados.

La segunda, por la cual me decanté, es la receta de pan de torrijas de nuestra queridísima y admiradísima Su, de Webos Fritos. Sus recetas son un éxito asegurado, así que por ser mi primera vez, nadie mejor en quien confiar para mi pan!!!

Una vez hecho el pan, para hacer las torrijas en si, yo os voy a proponer mi receta, pero el mundo torrijil es un mundo muy personal y muy casero, cada familia tiene su propia receta, y eso, precisamente, es lo mejor. ¡¡¡Anda que no se disfruta en ésta época probando torrijas a diestro y siniestro!!!

En fin, vamos a Torrijear!!!!

PAN DE TORRIJAS (Receta de Su, de Webos fritos)

(Receta para 16-18 Torrijas)

  • 350 gr de leche tibia
  • 1 cucharada de miel
  • 40 gr de levadura fresca de panadero
  • 550 gr de harina de fuerza (Yo al final añadí unos 50 gr más para manejarla mejor)
  • 5 gr sal

En primer lugar, en un bol, puse la leche con la miel. Mezclé muy bien y depués añadí la levadura bien desmigada. Contiué mezclando hasta disolver bien la levadura.

Después se añaden 400gr de harina y la sal. se integra bien con una cuchara de madera y cuando esta bien integrado añadimos el resto de la harina para comenzar a amasar.

Ya podemos pasarnos a la encimera para hacer un buen amasado a mano.

Una vez que tenemos nuestra masa, formamos una bola y la dejamos reposar 5 minutos.

Preparamos la bandeja de horno y ponemos a precalentar el horno a 200º calor arriba y abajo.

Pasados los 5 minutos, formamos con nuestra bola de masa una barra, colocamos en la bandeja de horno y dejamos reposar 10 minutos.

Pasados los 10 minutos, le hacemos a la barra las marcas de las rebanadas, sólo superficialmente, e introducimos en el horno.

Horneamos unos 30 minutos, hasta que esté bien tostadito.

Sacamos y dejamos reposar un par de horas antes de hacer las torrijas.

En casa, los picos nos los comimos a bocados, porque el pan está simplemente espectacular!!!

Esta receta es buenísima, y apenas tiene tiempo de reposo, con lo cual es muy fácil y muy práctica. Como ya dije antes, garantía de éxito asegurada!!!

PREPARACIÓN DE LAS TORRIJAS

Una vez que ya tenemos nuestro pan, lo cortamos en rebanadas que habíamos  señalado antes y lo apartamos.

Las torrijas pueden ser de dos formas, de leche o de vino. En casa, hay que hacerla de las dos formas, porque a mi padre no le gusta la leche.

Torrijas de leche (10 torrijas)

  • 1 l leche semidesnatada
  • 1 cascara de limón no muy grande
  • 1 cascara de naranja no muy grande
  • 2 ramas de canela
  • 2 cucharadas de azúcar

Ponemos todos los ingredientes a hervir en un cazo. Una vez que ha hervido, retiramos y dejamos reposar hasta que temple, colamos y dejamos solo la leche.

En esa leche vamos mojando nuestras rebanadas de pan, procurando que se empapen muy bien, ya que son unas buenas rebanadas y no queremos que se nos queden duras. El que empapen bien será clave para que queden jugosas.

Torrijas de vino

Para estas torrijas usamos Vino dulce. No os digo ninguno en concreto, porque lo ideal es que cada uno use el vino que más le guste. Para preparar el almíbar, rebajamos el vino con un poco de agua. Si os digo la verdad, no seguí medidas, puse un vaso de vino y le añadí un poco de agua hasta que me gustó la consistencia y el sabor. No añadí mucha cantidad de agua.

Una vez que las torrijas están empapadas, las pasamos por huevo y las freímos en aceite bien caliente. En total usé 4 huevos.

No freirlas demasiado, sólo hasta que estén doraditas.

El proceso de empapar y freir se va haciendo simultáneamente.

FIN DEL PROCESO Y ALMÍBAR DE MIEL

Conforme vamos acabando de freir las torrijas, vamos colocándolas en una bandeja con papel de cocina para que elimine el exceso de aceite.

Una vez que se han enfriado, preparamos un almíbar de vino y miel que será el almíbar que acompañe a las torrijas en su presentación.

Para ello usé:

  • 500 gr miel
  • 100ml vino dulce
  • 50ml agua
  • Canela en polvo

Ponemos todos los ingredientes y mezclamos bien hasta que nos quede un almíbar no demasiado espeso. La cantidad de vino y agua puede variar en función del gusto de cada cocinero.

Finalmente, colocamos en una fuente las torrijas, bien de miel, o bien de vino, y vamos regando con el almíbar para que se mantengan bien húmedas y jugosas.

Y con esto hemos terminado nuestras torrijas!!! Tengo que reconocer que es la primera vez que las hago, pero la verdad es que el resultado ha sido estupendo. Estan muy muy jugosas y sabrosas, sin estar excesivamente “empapuchadas”. Y los almíbares tienen un sabor muy rico.

Ahora solo espero que durante esta semana y sobre todo la semana que viene, vuestras casas se llenen de torrijas y disfrutéis, ya sea en casa, o de escapada, estas vacaciones de Semana Santa.

Un beso. Sara

Torrijas caseras

Panettone

Hola amigos!!!

En primer lugar, aunque ya lo hemos hecho en el blog en nombre de todos los que formamos COMPARTE POSTRES, yo personalmente, quería desearos una MUY FELIZ NAVIDAD.

Espero de todo corazón que vuestra Nochebuena haya sido la más buena de todas, que paséis un fin de año inolvidable y como sé que habéis sido MUY buenos, estoy segura que los Reyes Magos se van a portar estupendamente con vosotros.

Y en segundo lugar, me pongo manos a la obra con lo que mejor sabemos hacer, compartir nuestras experiencias reposteriles con vosotros.

Hoy os traigo un dulce navideño típico de Italia, aunque podemos encontrarlo fácilmente en éstas fechas en cualquier supermercado de cualquier país.

El artículo de Wikipedia nos habla un poco de su origen, y nos cuenta lo siguiente:

“Hay muchas leyendas sobre el origen del panettone. Según la primera de éstas, la historia de este postre nació hace más de cinco siglos, alrededor de 1490, cuando un joven aristócrata, Ughetto Atellani de Futi, se enamoró de la hija de un pastelero de Milán. Para demostrarle su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero e inventó un pan azucarado con forma de cúpula a base de frutas confitadas y aroma de limón y naranja. Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el «pan de Toni», quien así se llamaba el ayudante, y de ahí viene el nombre de panettone.

Según otra leyenda, probablemente más conocida, el panettone nació en la corte de Ludovico el Moro, señor de Milán desde 1494 a 1500, en la Nochebuena. Se cuenta que el Duque celebró la Navidad con una gran cena, llena de deliciosos platos dignos de la riqueza de la corte milanesa. El postre iba a ser la natural conclusión de tan lujoso banquete, sin embargo, al momento de sacarlo del horno, el cocinero se dio cuenta que se había quemado. Hubo un momento de terror en la cocina de Ludovico, pero afortunadamente un lavaplatos, llamado Antonio, había pensado utilizar las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a su casa. Dada la situación, el joven Antonio propuso al cocinero servir su pan como postre. Era un pan dulce muy bien subido, lleno de fruta confitada y mantequilla que fue llevado inmediatamente al Duque. El inusual postre tuvo un enorme éxito y Ludovico preguntó al cocinero quién lo había preparado y cuál era su nombre. El cocinero le presentó al Duque al joven Antonio, quien confesó que ese postre todavía no tenía nombre. El señor entonces decidió llamarlo «Pan de toni Panettone», que con los siglos se convertiría en panettone.

El primer registro del panettone como dulce navideño tradicional milanés es un artículo del escritor iluminista Pietro Verri en el siglo XVIII, que lo llama pane di tono (‘pan grande’).

Su industrialización hizo que su consumo se hiciera tradicional en Italia, y luego a nivel mundial, durante la Navidad. En el año 1919 el empresario milanes Angelo Motta y luego en el 1933 Gino Alemagna, lanzaron en toda Italia y el mundo el panettone, dulce típico de Navidad.

De aquel primer pan se han derivado numerosas variaciones y se puede encontrar con uvas, pasas, piñones, almendras, chocolate y frutas confitadas. En Milán terminó por convertirse en un postre tradicional navideño, sobre todo desde que los empresarios empezaron a regalarlo a sus clientes como obsequio.”

En mi caso, descubrí el Panettone gracias a mi madre, que es una apasionada de las frutas confitadas y cuando encontró este postre lo convirtió en uno de sus favoritos.

He tenido la suerte de probar un auténtico panettone casero que realizó la matriarca de mi “familia” italiana, y desde entonces, tenía muchas ganas de hornear uno yo misma, ya que como bien sabéis todos los que nos seguís por aquí, las cosas que uno hace, y si las hace con ganas y cariño, saben muchísimo mejor.

Después de buscar recetas y ver muchos vídeos, finalmente me decidí por seguir las recomendaciones de Cristina Lorenzo del blog “Kanela y limón”. Me decidí por usar su receta porque después de haber hecho algunas cosas suyas, sé que todo lo que hace Cristina es un éxito asegurado.

Seguí sus recomendaciones, pero cambié un poco la forma de proceder.

Sin más, nos ponemos manos a la obra!!!

INGREDIENTES PANETTONE (2 buenos Panettones)

Para la masa madre:

    • 100gr harina. Yo usé harina de trigo todo uso.
    • 35gr levadura fresca
    • 1 cucharada de azúcar (medida con las cucharas medidoras).
    • 80 ml agua tibia

Para el resto de masa:

    • 5 huevos batidos a Tª ambiente
    • 150gr mantequilla sin sal a Tª ambiente cortada en trozos
    • 180gr azúcar
    • 2 cucharadas esencia de azahar.
    • 1 cucharadita esencia de vainilla.
    • Ralladura de 2 naranjas.
    • 1 pizca de sal
    • 15gr levadura fresca
    • 600gr harina.
    • Masa madre.

Para rellenar (a un panettone le puse fruta y a otro el chocolate y las galletas)

    • 150gr fruta confitada
    • 150gr chocolate negro Nestlé
    • 50 gr galletas.

PREPARACIÓN

En primer lugar tenemos que comenzar a elaborar la masa madre, que usaremos como fermento principal en el panettone.

Para empezar, disolvemos la levadura en el agua tibia. Es importante que el agua esté tibia, y no caliente, porque puede “matar” a la levadura.

En un bol, mezclamos todo, harina, azúcar, y levadura disuelta.

Mezclamos bien y tapamos el bol con papel film.

Dejamos reposar para que la levadura haga su efecto y doble el volumen. Yo dejé 3 horas.

Pasadas las tres horas, procedemos a formar el resto de la masa.

Batimos los huevos, azúcar, mantequilla, esencia de azahar, de vainilla, ralladura de naranja, levadura disuelta en 20-30 ml agua, sal, masa madre, y vamos añadiendo la harina poco a poco, para ir mezclando bien.

Amasamos todo bien durante 30 minutos. Es importante que quede todo muy bien integrado, que se haya mezclado bien la mantequilla y la masa madre.

Tengo que decir que esta masa me resultó muy difícil de manipular. Es muy pesada, y estaba muy pegajosa. No quise añadir más harina porque eso le quitaría esponjosidad, pero como siempre, todo es cuestión de paciencia y ganas de que salga bien el panettone!!!jejeje

Una vez que la masa está bien mezclada, la pasamos a un nuevo bol al que le puse aceite bien untado por las paredes. Tapamos con papel film y volvemos a dejar fermentar.

En esta ocasión, la dejé toda la noche, estaría fermentando casi 10 horas desde que la dejé hasta que volví a manipularla.

A la mañana siguiente, para empezar, fabriqué mis moldes para el panettone, que hice con cartulina, forré con papel de horno en el interior y con papel aluminio por fuera para que reforzara las juntas.

Dividí la masa en dos y pasé a rellenarla.

A una parte le puse fruta confitada, y a la otra chocolate partido a trocitos y galletas también troceadas.

Esto me costó trabajo porque la masa era realmente difícil de manipular. Si nos mojamos los dedos con agua, preferiblemente tibia, podemos manipular con los dedos sin que se nos pegue la masa.

Una vez bien mezclado, puse cada masa en su molde. Apreté bien para que no quedara aire dentro, volví a tapar con film y a dejar reposar en el molde para que aumentara de nuevo el tamaño.

Esta vez pasaron unas 5 horas. La fermentación esta vez tardó más, y subió menos, puesto que la levadura cada vez hace menos efecto.

La masa debe subir hasta el filo del molde, no debemos dejarla subir más.

Precalentamos el horno a 170º, pintamos con huevo nuestros panettones e introducimos en el horno.

A mi, en los primeros 5 minutos, se me tostó muy rápido la parte de arriba, así que para el resto del horneado los tapé con papel aluminio para que les quitara un poco de calor directo.

Estuvieron unos 30-35 minutos en el horno. Los saqué cuando introducí un palillo en varias direcciones y salía limpio.

Al sacarlos, los dejé enfriar sobre una rejilla 10 minutos en el molde. Quité los moldes y los dejé sobre la rejilla.

Cuando estaban fríos, los puse en un plato y cubrí con papel film para conservarlos bien tiernitos para la Nochebuena.

El resultado nos ha encantado. El sabor es delicioso, esta muy conseguido, y la textura idem de lo mismo.

Se pueden encontrar panettones en los supermercados muy bien de precios y hay quien pone en duda (esa es mi madre) si merece la pena hacerlos con el trabajo que requiere. Mi respuesta es SI, claro que merece la pena. A los que nos gusta la cocina no nos asustan unas horas de fermentación ni una masa pegajosa, y nada es comparable a la satisfación de ver a toda tu familia saboreando tu Panettone Navideño casero, en Nochebuena.

Hay cosas que no tienen precio!!!!

Espero que os haya gustado y que veáis que cualquiera puede hacer un delicioso Panettone para navidad, sin electrodomésticos, sin experiencia… solo con paciencia, y mucho amor!!

Feliz final de año a todos!!!

Un beso. sara

Panettone